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* Los dos Sinaloa * De la miseria de la Sierra Madre a la opulencia de la Perla del Pacífico

DOS MÁS DOS

Los reportes recientes sobre el desempeño de la economía sinaloense; también las imágenes de las redes sociales que mezclan a los dos Sinaloa, el de la miseria y el de la opulencia, nos vuelven a zarandear y a deshonrar como sociedad.

La realidad económica de la entidad es particularmente compleja y desigual. Se puede transitar, apasionada o indiferentemente, desde El Tule (La Cobacha), una población indígena enclavada al sur de la entidad, en la Sierra Madre Occidental, donde la miseria, sumisión y exclusión social es generalizada, a un exclusivo Hotel Resort & Spa situado frente a las paradisiacas playas de Mazatlán, donde la opulencia, el poder y el buen vivir es signo distintivo.

La evidencia es hiriente y ofensiva. Más de un millón de sinaloenses se encuentran en situación de pobreza y esta se concentra en los municipios alteños. En Choix, el 79% de la población está en esa condición. Lo mismo sucede en Badiraguato (74.8%), Cosalá (66.1%), Sinaloa (63%), San Ignacio (61.3%), Rosario (59.5%), Mocorito (56.8%) Elota (56.8%), Concordia (52.6%), Angostura (52.4%) y Escuinapa (50.35).

La infraestructura económica y social se concentra en Ahome, Guasave, Salvador Alvarado, Culiacán y Mazatlán. Ahí es donde existen las mayores oportunidades de realización personal. Se ofrecen los mejores empleos. Sus habitantes tienen, relativamente, mayor acceso a los servicios de educación, salud, agua potable y electrificación.

La evidencia estadística y la mostrada en las redes sociales es insultante. De acuerdo a cifras de Coneval, se puede llenar el Estadio Azteca con los sinaloenses que están en pobreza extrema. Más de la mitad de la población de la entidad no tienen acceso a la Seguridad Social.

Ya va siendo hora que los hombres de poder y las instituciones rectoras de la conducción económica estatal desmantelen su añeja visión del desarrollo. Hasta hoy, los sinaloenses no hemos sido capaces de emancipar el interés político coyuntural, del interés colectivo de largo plazo. posibilitar un progreso social incluyente se necesitan mejores prácticas, es preciso dejar de hacer cosas que ya no sirven a nadie. La tarea no es fácil y es de largo aliento.

Se tiene razón cuando se afirma que la construcción del gasoducto, si bien es trascendental, no es la única alternativa para estimular el desarrollo local. grandes rezagos en infraestructura urbana y capital humano que debilita la competitividad de las ciudades sinaloenses e inhibe mayores flujos de inversión.

Antes de fantasear con una pujante y lejana industria manufacturera debe promover un modelo de desarrollo local orientado hacia adentro, encaminado a: la ampliación del mercado interno; la edificación de economías locales; el fortalecimiento de las actividades productivas tradicionales y a la diversificación productiva. La coyuntura es favorable para apuntalar nuestras instituciones políticas y económicas.

[email protected] Twitter: @E_Aviles_8a