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* Obama-migrantes: promesa incumplida * Son ocho años de esperanza frustrada

INDICADOR POLÍTICO

El presidente Barack Obama tendrá que entregar respuestas en el corto plazo: en dos ocasiones usó la reforma migratoria como anzuelo para ganar los votos hispanos, pero luego de obtenerlos en dos ocasiones fracasó en la legalización de los migrantes.

Pero el asunto es más grave que la de no haber logrado negociar con el Congreso una reforma migratoria. Lo que tiene indignadas a las comunidades de migrantes hispanos es el hecho de que Obama ha permitido y avalado la deportación de migrantes por violaciones leves a las leyes migratorias.

El tema de los migrantes fue clave en la agenda política electoral de Obama en dos ocasiones; y por dos veces los migrantes hispanos votaron por Obama porque vieron el compromiso formal de una reforma migratoria que legalizada a más de doce millones de personas que viven ilegalmente en los Estados Unidos.

Pero a pesar de que en las dos elecciones de Obama el voto migrante le dio ventaja en las urnas, el presidente de los Estados Unidos no pudo aprobar la amnistía a ilegales, la legalización de doce millones de personas y sobre todo no ha hecho nada concreto para evitar las deportaciones autoritarias de ilegales que tienen años viviendo en los Estados Unidos, que han dejado sus familias y que no tienen ninguna posibilidad de regresar a sus hogares.

Las críticas de las organizaciones hispanas a Obama han ido aumentando de movilización y de tono y no han sido pocos los plantones en la propia Casa Blanca. La respuesta oficial de Obama ha insistido en que el Congreso se niega a debatir la agenda migratoria, aunque en los pasillos legislativos se critica la falta de voluntad negociadora del presidente. Las organizaciones migrantes han exigido que el presidente detenga las aprehensiones y deportaciones porque está dividiendo a familias ya asentadas bastantes años en la comunidad estadounidense. Sin embargo, Obama ya mandó decir que nada puede hacer para detener las deportaciones.

El problema migrante viene en camino: de un lado, la movilización que afectaría las posibilidades electorales del Partido Demócrata en las elecciones legislativas de este año y en las presidenciales del 2016 que están a la vuelta de la esquina. Hasta ahora, la precandidata presidencial demócrata más visible es Hillary Clinton y nada hay en su agenda electoral.

En cambio, el Partido Republicano está haciendo un juego político de tipo electoral: le niega espacios a las iniciativas de Obama y los republicanos mueves sus piezas hispanas en el Senado para posicionarlas hacia la próxima elección presidencial. Como la señora Hillary Clinton tiene pocas posibilidades de ser candidata, los republicanos podrían tener una carta oculta más funcional a los intereses de Obama.

El asunto migratorio podría causarle estragos mediáticos a Obama por el tono de resentimiento. Por lo pronto, el tema ya saltó a la primera plana de los grandes medios de comunicación escritos que hay criticado a Obama y se han convertido en grupos de presión, pero ante un presidente de la nación que carece de fuerza política en el tema migratorio.

Los grupos hispanos quieren la enchilada completa: legalización de todos los migrantes que viven y trabajan en los EU al margen de la legalidad, con el interés, además de que su asentamiento rompa el dominio republicano en zonas territoriales políticas y que la participación hispana en impuestos ha fortalecido los ingresos tributarios del gobierno. Pero aún así, Obama en realidad ha hecho muy poco por la agenda migratoria con el argumento de que perdería cualquier votación legislativa.

La crítica de los hispanos radica en el hecho de que la agenda política de Obama no tiene a los hispanos en la prioridad, lo que ha llevado al endurecimiento de la policía migratoria como otro elemento de crítica a la administración federal. Las exigencias de los migrantes para detener las deportaciones ha carecido de sensibilidad política en el gobierno de Obama, al grado de que importantes grupos de hispanos han caracterizado a Obama como "deportador el jefe" para significar la responsabilidad del presidente de la nación en la decisión de soltar a las brigadas de la migra contra indocumentados hispanos.

En el fondo, Obama no parece sensible al problema migratorio de ilegales que llevan años trabajando en los EU y que han sentado familias en sus comunidades. El problema de Obama radica que las circunstancias de su baja popularidad por la crisis económica lo han llevado a coquetear con los sectores conservadores donde la reforma migratoria carece de cualquier simpatía. Y a ello se agrega el enfriamiento en las relaciones de Obama con las bancadas demócratas en las dos cámaras, sobre cuya habilidad recaería cualquier posibilidad de aprobación legislativa de la reforma.

Obama ha tenido que sacrificar las agendas de las minorías que lo llevaron a la Presidencia o que cuando menos marcaron la diferencia: la comunidad afroamericana, los hispanos y los sectores empobrecidos. A todos les prometió Obama una mejor solución a los problemas y hasta ahora no les ha cumplido.

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