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* PAN 2018; ¿tú también Vicente? * Fox-Calderón por Margarita 2015

INDICADOR POLÍTICO

Si la lucha por el poder unió al PAN para conseguir la Presidencia de la República, la lucha por el poder ahora está llevando al PAN a una enésima fractura que seguirá deteriorando la calidad política del partido frente a los electores.

En el fondo se localiza la propiedad política del PAN y las posibilidades para recuperar su posición en la terna de partidos que controlan la política mexicana. Pero también prevalece el hecho de que el PAN en realidad no sabe hacer política interna, no supo ser capaz de utilizar las posiciones de poder para el reparto de cargos y los liderazgos surgidos de la lucha carecieron de espíritu de grupo.

En el fondo se percibe hoy una división en el PAN que tiene como centro político a Felipe Calderón Hinojosa, exlíder del partido y segundo y hasta ahora presidente de la República surgido del PAN en la era moderna del país. La disputa por la Presidencia del partido entre Gustavo Madero y Ernesto Cordero es uno de los campos de batalla y ahora se agrega la declaración espectacular y escandalosa de Vicente Fox Quesada en El Universal de ayer lunes acusando a su antecesor Calderón de haber convertido al país en una fosa de 80 mil muertos.

En el fondo, la acusación de Fox no es nueva sino que refiere el saldo de la violencia criminal en el sexenio pasado, de cuyas cifras cuando menos el 95% corresponde a confrontaciones violentas entre bandas criminales y no a muertos provocados directamente por el gobierno. Pero en política los matices no cuentan y menos cuando las argumentaciones buscan confrontar y acusar.

Al final, lo de menos son los muertos o el recordatorio de uno de los expedientes más difíciles de manejar en el PAN. Lo que realmente se coloca en el centro del debate es el hecho de que Fox --ahora simpatizante priista y promotor del voto útil a favor del candidato presidencial priista Enrique Peña Nieto-- se mete a la lucha en el PAN donde Calderón es uno de los jefes políticos.

En privado, Fox se ha quejado que Calderón no fue su candidato y que el propio Fox tuvo que hacer malabares políticos para frenar a López Obrador y hacerlo perder --desde el desafuero hasta campaña ilegal condenada por el IFE-- y Calderón le pagó mal la lealtad. Cierto fue que Calderón no era el candidato de Fox, pero Calderón reventó el proceso interno de sucesión presidencial en el PAN para evitar la candidatura de Santiago Creel, el candidato foxista.

Sin experiencia en las confrontaciones políticas, sin la malicia que exigen esos juegos de poder y más dominados por el resentimiento que por la política, los panistas están dando un espectáculo negativo que les hará perder muchos votos en las próximas elecciones legislativas del 2015 y carecerán de un candidato presidencial confiable en las de 2018.

El problema de Calderón en realidad no es él, sino la carrera política de su esposa Margarita Zavala que tiene aspiraciones de ser diputada federal el próximo año y esperar el alineamiento de los astros para lograr la candidatura presidencial panista en el 2018. Hasta ahora, Zavala ha logrado forjarse una carrera propia; inclusive, en el sexenio pasado se movió con bastante cuidado, sin exposiciones mediáticas exageradas y terminó con una buena calificación popular. De ahí que de modo natural sea una precandidata presidencial panista para el 2018.

Fox, en cambio, hizo maniobras políticas para posicionar a su esposa Marta Sahagún como precandidata presidencial pero se encontró un PAN y un panismo muy reacio a esa posibilidad. Asimismo, Fox cometió el error político de convertir a su esposa en una especie de vicepresidenta de la República y la llevó a la toma conjunta de decisiones de poder, lo que provocó problemas en el PAN y en la clase política gobernante.

La confrontación Fox-Calderón se alivió en las elecciones de julio del 2006, porque al primero no le convenía que ganara las elecciones López Obrador; pero Fox se ha quejado de que Calderón fue un mal agradecido, en tanto que Calderón sintió las presiones de Fox para su cuota de poder. En el sexenio calderonista Fox fue marginado. Hacia las elecciones del 2012, Fox decidió salirse del PAN y comprometerse con el PRI.

Hoy Fox pasa al ataque contra Calderón como un apoyo a Gustavo Madero. Pero el espectáculo de expresidentes peleándose es bastante conocido: ocurrió en las mejores familias. Públicamente Echeverría se peleó con López Portillo, Díaz Ordaz no dejó pasar oportunidad para atacar a Echeverría, Cárdenas echó del país a Calles.

El costo político de los ataques de Fox contra Calderón será contra el PAN y paradójicamente pudieran beneficiar más a Calderón y sus seguidores que afectarlo en el proceso electoral interno. En todo caso, los perdedores serán los panistas con un espectáculo de pleitos de familia política por el poder, como si fueran priistas. Fox es bastante ingenuo en sus pelitos, en tanto que Calderón es más cerebral y dañino.

En todo caso, la lección de esos pleitos tiene que ver con la forma no democrática de hacer política en México y en el PAN y de la falta de reglas y su cumplimiento entre quienes hacen política mafiosa.

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