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* PAN: arranca la pelea por el 2018

ITINERARIO POLÍTICO

A pesar de que hoy Madero es el indudable jefe nacional del PAN, lo cierto es que están a la vista los tambores de guerra al interior del partido azul

Por primera ocasión y de manera pública, el líder nacional del PAN, Gustavo Madero, reconoció que aspira a la presidencia de la República en 2018.

En entrevista con el diario Excélsior, Madero dijo: "Ya me vi en Los Pinos… Tengo una aplicación que me dice que hoy faltan 53 meses, 5 días, 12 horas y 36 minutos para que el PAN regrese al poder".

Y no, no se refería a que de manera genérica el PAN aspira a regresar al poder, lo cual es la razón de ser de todo partido. No, en realidad Madero hizo público lo que todos saben en el PAN: que desde que llegó por primera ocasión a la presidencia del partido azul, arrancó el diseño de lo que hoy ya es una realidad: su precandidatura presidencial para 2018.

Por eso, desde el primer día que ocupó las oficinas de la presidencia del PAN, Madero dibujó una cuidadosa ruta para echar del partido al grupo que había sido hegemónico hasta ese momento: el de los llamados calderonistas —porque son jefaturados por el expresidente Calderón—, a los que derrotó luego de una feroz, pero paciente batalla que por poco y termina con el partido.

Pero la jugada de Gustavo Madero no fue sólo una pelea abierta contra los pupilos de Felipe Calderón. No, en realidad el dos veces presidente de Acción Nacional se movió en todos los frentes posibles para acomodar sus piezas y el interés del partido a su interés personal, el de ser candidato presidencial en 2018.

Por eso, en uno de los frentes más importantes, Madero recuperó para su causa y para sus intereses presidenciales una de las mejores y más productivas herencias del PAN en los últimos 25 años: la de pactar con el PRI grandes reformas que, a final de cuentas, son un pasaporte para alcanzar el poder.

Además, Madero reformó los estatutos del PAN —también a su interés personal—, y promovió importantes cambios legislativos en no pocas de las leyes electorales a cambio de apoyar otras leyes, también para beneficiar su aspiración presidencial.

Por eso, en su momento, Madero no dudó ni un minuto en encabezar por el partido azul el llamado Pacto por México, iniciativa que si bien surgió de los ideólogos de la izquierda y en especial de "los chuchos" del PRD, en el fondo fue una tabla de salvación para Madero. Y a pesar de que muchos lo dudan, lo cierto es que el Pacto por México y sus reformas se pueden convertir en el mejor vehículo para catapultar las ambiciones presidenciales de Madero.

Y es que por paradójico que resulte y por absurdo que parezca, Madero había sido uno de los grandes perdedores de la elección presidencial de 2012, junto con la candidata del PAN, Josefina Vázquez Mota, y con el expresidente Felipe Calderón. ¿Por qué fue uno de los grandes perdedores? Elemental, porque en esa elección el PAN perdió el poder presidencial; Madero estaba en la ruina porque era responsable de esa derrota.

Sin embargo, Madero mostró habilidad y "colmillo" para enfrentar a los calderonistas y a todas las tribus azules que pretendían arrebatarle el partido. Por eso fue el primero en negociar reformas y pactar cambios que convenían a su proyecto personal, a cambio del apoyo al gobierno de Enrique Peña Nieto.

Sin embargo, y a pesar de que hoy Madero es el indudable jefe nacional del PAN, lo cierto es que están a la vista los tambores de guerra al interior del partido azul. ¿Por qué? Porque a la par del proyecto de Madero, otros grupos políticos del mismo partido trabajan en el mismo objetivo: llegar a Los Pinos en 2018.

Y el más estridente en alcanzar la candidatura presidencial de 2018 —estridente por los penosos escándalos que lo rodean—, es el gobernador de Puebla, el expriista, exelbista y hoy panista, Rafael Moreno Valle, quien no sólo enfrenta una rebelión del PAN estatal, sino una protesta generalizada por los excesos que lo han caracterizado.

Moreno Valle es nieto de un priista de horca y cuchillo, de los tiempos del represivo y autoritario PRI de Gustavo Díaz Ordaz. Fue cobijado por la profesora Gordillo y mantuvo vínculos financieros con la defraudadora empresa Oceanografía. A pesar de todo eso, Moreno Valle flota en un partido azul, en donde la corrupción y la mediocridad son la divisa de los nuevos tiempos.

En el PAN, la pelea por el 2015 y 2018 apenas empieza. Será a muerte y, por supuesto, nadie debe descartar a los llamados calderonistas. Al tiempo.

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