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* Refuerzos extranjeros en los play off

RUIDOS DEL DUGOUT

Esta temporada tenemos bastantes jugadores extranjeros llegando al cuarto para las 12 al unirse a los planteles en aras de llegar muy bien "armados" a la fiesta de play off.

Y esto ha ocurrido desde siempre en nuestra pelota invernal con resultados mixtos, sean del nivel que sean los foráneos.

Depende la intuición y no desesperación del ejecutivo en el club para saber primero, si han logrado atinar en la contratación y segundo, que ese jugador entre pronto en ritmo.

Jaime Blancarte, quien fuera por años propietario del Club Venados, me comentó una vez un caso claro que ejemplifica esto de los refuerzos que llegan de último momento.

En la temporada 76-77 llegó a los porteños el jardinero Lyman Bostock, que venía con la etiqueta de ligamayorista.

Bostock solamente jugó cuatro temporadas en Grandes Ligas y bateó en el poco tiempo que jugó arriba de .300 en promedio con Mellizos y Serafines.

Su temporada regular fue, digamos claro, menos que regular. Algunos directivos buscaban darle "gas" a Bostock a pesar de sus blasones. Blancarte lo mantuvo en el plantel y Bostock fue figura clave para que Mazatlán, que había entrado de "milagro", terminara levantando la corona de campeones.

Era un club con muchas figuras pues además de Bostock estaban Jeff Leonard, Steve Ontiveros, Ron Washington, Mike Dimmel, "Bobby" Treviño, José Elguezábal, Albino Díaz y Francisco "Chico" Rodríguez, entre otros.

Con una segunda oportunidad de lucir, Bostock se dio vuelo en la postemporada conectando batazos de todos colores y sabores. Venados eliminó a Naranjeros, que era campeón caribeño y luego despacharon a los Mayos y a Cañeros para llevarse todo el pastel.

Bostock ya no volvió a Mazatlán. Aun así, muchos aficionados que lo vieron jugar lo recuerdan, no por su mala temporada regular sino por el excelente play off que tuvo. En los pasillos del Teodoro Mariscal y en los campos deportivos la gente habla con nostalgia por su contribución a ese gallardete y el final trágico que tuvo. Se convirtió en leyenda.

Lyman fue asesinado en Gary Indiana al visitar a un tío luego de un juego de su equipo celebrado en Chicago.

Quién sabe que hubiera pasado con su carrera de haber continuado. Es muy complicado especular pese a que en sus primeros 4 años fue de los mejores bateadores en el beisbol.

Tan bueno fue que el hombre que llegó por el con Serafines fue su gran amigo Rod Carew, quien sí llegó al Salón de la Fama.

Es el de Bostock pues uno de los más claros ejemplos de los refuerzos en la fase final.