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* Ser guiados por el Espíritu Santo * Aprender de los santos

LA VOZ DEL PAPA

1) Para saber. El domingo 27 de abril, con gran alegría el Papa Francisco canonizó a San Juan XXIII y San Juan Pablo II. Recordó que fueron dos hombres valerosos, que dieron testimonio de la misericordia de Dios. Conocieron tragedias, pero no se abrumaron. En ellos, Dios fue más fuerte; en ellos fue más fuerte la misericordia de Dios y la cercanía materna de María.

La Iglesia, al canonizar, nos pone a los santos como nuestros intercesores ante Dios y también como ejemplo para nuestras vidas.

2) Para pensar. Decía el Papa Francisco sobre San Juan XXIII: "Me gusta pensar en él como el Papa de la docilidad al Espíritu Santo".

En una ocasión, el Papa San Juan XXIII le confió a su secretario: "He concluido de que el Espíritu Santo no asiste al Papa". El secretario confundido preguntó: "Pero, ¿cómo dice eso?" El Papa sonriendo le aclaró: "Sí, el Papa es el que es asistente del Espíritu Santo". Su secretario se quedó tranquilo ante la broma que tenía su verdad.

Respecto a san Juan Pablo II, decía el pontífice, que "fue el Papa de la familia, y me gusta subrayarlo ahora que estamos viviendo un camino sinodal sobre la familia".

San Juan Pablo II tenía siempre presente el ejemplo de sus padres. De su madre aprendió sus primeras oraciones que nunca olvidó. De su padre recordaba con emoción: "Mi padre era admirable. El mero hecho de verle rezando de rodillas tuvo una influencia decisiva en mis años de juventud". Pensemos si damos ese ejemplo a quienes nos rodean.

3) Para vivir. En ambos papas, también en el Papa Francisco, notamos la paz y la alegría que irradian. Si pensamos en la carga que tienen no ha de ser fácil. Si una mamá con algunos hijos a veces pierde la paz, podemos imaginar lo que será tener que dirigir la Iglesia con más de mil millones de personas. ¿Cómo lo logran?

La respuesta está en que se saben guiados por el Espíritu Santo, eso les da la seguridad de estar en sus manos y confiar que es Dios quien dirige la Iglesia. Aprendamos a seguir las inspiraciones del Espíritu Santo y tendremos como frutos el gozo y la paz, sin perder el buen humor.