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* Sinaloa 2016 * El PRI puede volver a perder la gubernatura

DOS MÁS DOS

En los últimos tiempos y en cualquier lugar del mundo, el ciudadano ha convertido los comicios electorales en una oportunidad inmejorable para castigar agravios. Muy poco le importa la propuesta política.

El comportamiento electoral ha sido objeto de múltiples estudios, tanto desde el punto de vista de la economía como de la sicología, la sociología y el marketing. De manera unánime se concluye que la decisión del voto, primeramente, está influenciada por la evaluación del electorado sobre la situación económica.

En segundo lugar, el voto está animado por la valoración sobre el desempeño del gobierno. Está demostrado, que la ideología y filiación partidista, pasan a un segundo plano cuando la economía no marcha bien y el gobierno no es conducido con honestidad y eficacia.

Partiendo de estas premisas, también que el regreso del PRI a Los Pinos no se ha traducido en una mejoría económica, pues, en sus primeros dos años de mandato, el quehacer del gobierno federal en esa materia ha sido uno de los más improductivos de los últimos treinta años; que en Sinaloa el modelo económico está agotado, y sí, además, se equivocan en la designación de su candidato, habría que suponer, si las cosas siguen así, que en el 2016 el PRI puede volver a perder en Sinaloa.

La información estadística permite anticipar que la situación económica no mejorará de aquí a la elección federal del 2015. No hay indicios en contrario. Por lo tanto, si el voto es el acto mediante el cual el ciudadano manifiesta su aprobación o castigo al partido en el poder, el primer revés del nuevo PRI en Sinaloa podría presentarse en la elección federal del 2015. Una victoria pírrica, lo debilitará para la elección de gobernador y al igual que Pirro, rey de Epiro, gritará: "otra victoria como esta y volveré solo a casa".

Para los adversarios del PRI será relativamente sencillo movilizar el "voto de irritación". Bastará utilizar la mercadotecnia para aguijonear al elector y este se pregunte qué le enfada, irrita y genera descontento. La respuesta será clara: voltearán hacia el PRI y lo acusarán de sus males. Ejercerán el "voto de ira".

Para neutralizar el daño y garantizar el triunfo en el 2016, el PRI en Sinaloa deberá, cuando menos, hacer lo siguiente: promover el abstencionismo de la clase media; asegurarse de una dotación abultada de recursos que le permita captar el "voto del hambre"; evitar que los partidos de oposición, incluido el PAS, hagan alianza y lo dejen sólo con el partido verde y, seleccionar un candidato rentable que permita, al más de un millón de sinaloenses que viven en condiciones de pobreza, abrigar esperanzas de mejores condiciones de bienestar.

No obstante el escenario adverso, el priismo sinaloense no debe aquejumbrarse demasiado. En la oposición no se advierte un candidato que pueda abrigar grandes esperanzas. No se percibe la posibiidad de un nuevo "farallonaso". Pero todavía hay tiempo y todo puede pasar.

[email protected] Twitter: @E_Aviles_8a