Conéctate a El Debate

O conéctate con...

Usuarios registrados

Cancelar

0 0

2014: Esperanza y buenos deseos

A DOS DE TRES

Ya lo dijo el colombiano Crescencio "El Negro" Salcedo en su clásica canción "¡Ay! Yo no olvido al año viejo, porque me ha dejado cosas muy buenas..." No hay rosa sin espina y también hubo momentos tristes, muy tristes, pero el balance es bueno y no se puede menos que estar agradecida con el 2013 que, para cuando estas líneas vean la luz, ya se fue. Y llega el 2014, y con ello se reafirman los buenos deseos para el prójimo: buena salud, antes que nada, y que no falte el trabajo honrado que dé dinero suficiente para salir adelante de la cuesta de enero y de los siguientes meses que se vislumbran escarpados. Esta vez la lista de propósitos de todos los años, como bajar de peso, dejar de fumar, dejar de beber, hacer más ejercicio, es muy posible que se cumplan, con la "ayudadita" vía impuestos a la comida 'chatarra', los refrescos, las bebidas alcohólicas y un largo etcétera conocido y por conocer. Hay que tener mucho cuidado con lo que se desea porque se le puede a uno cumplir. Y a propósito de deseos, ¡ojalá! los 'culichis' encontremos algo que se convierta en nuestro cable a tierra y regresemos a la civilidad, que no hagamos de las calles el escenario para aplicar la ley del más fuerte, en donde el de la bicicleta es superior al de a pie, el de la motocicleta al de la bici, el del Sedán al de la moto y así hasta llegar a los conductores que aplicando aquello de "prefiero vivir cinco años como rey que cincuenta como buey" intuyen que no van a durar mucho en este mundo y actúan como si todos los demás nos rigiéramos por el mismo principio. También quisiera que en algún momento tomáramos un poquito de conciencia y fuéramos más responsables con los perros y gatos. Hay casos de maltrato que nos obligan a sopesar si realmente los humanos somos los inteligentes en estas historias. A lo mejor no lo verán mis ojos, pero ojalá llegue el año en que al sonar las 12 campanadas anunciando el nuevo año no tengamos que pasarlos temerosos de ser víctimas de alguna bala perdida. Y es que hubo un tiempo en que el Año Nuevo no se recibía a balazos. Era un tiempo en que al llegar las cero horas la gente salía con una maleta a darle la vuelta a la manzana, quesque para viajar; o a barrer la banqueta con escoba nueva para espantar la mala suerte; o a arrojar a la calle monedas para atraer la abundancia. Rituales bobos, si gusta, que no le hacían daño a nadie. Pero hubo un año en que los 'culichis' nos dimos cuenta que la situación se nos salió de las manos porque las balaceras nos hicieron quedarnos guardados con maletas, escoba y monedas. Los titulares de los diarios dieron cuenta de inocentes muertos por balas perdidas. A partir de ahí la celebración de Año Nuevo se limitó a las 12 uvas, los abrazos, el usar calzones amarillos (para que no falte el dinero) o rojos (para que llegue el amor), encender velas, hacer sahumerios y demás prácticas que no impliquen salir a la intemperie. El nuevo año trae consigo esperanzas y buenos deseos. De mi parte, el deseo para todos los lectores de A dos de tres (son cuatro, pero nadie tiene por qué saberlo) es que este 2014 sea de buena salud, bienestar, prosperidad y armonía. Muchas gracias por leer estas líneas y con ello hacer que esto valga la pena. Sugerencias, comentarios, invitaciones, mentadas y hasta felicitaciones, por favor en adosdetres@hotmail.com En Twitter en @MarisaPineda. ¿Qué tal comenzar el año terminando el libro que dejó empezado? Y mientras, que tenga una semana, que digo una semana, ¡Un año sensacional!