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Opinión

63 Legislatura: agenda única y consensada

«Es importante que la sociedad participe en la definición de aquellos temas que son necesarios legislar con urgencia para que Sinaloa logre un repunte social y productivo sin precedente»

Por: Aarón Sánchez

La democracia electoral no puede ser bandera para que, de nueva cuenta, la incompetencia sea el rasgo distintivo de una nueva legislatura en el Congreso de Sinaloa. El próximo primero de octubre formalmente se instalará la 63 Legislatura. Se tiene la expectativa ciudadana de que las cosas sean muy diferentes. Pero hasta ahora existen pocos indicios de que así vaya a ser.

El Congreso del Estado tiene más importancia de lo que se piensa. Sus decisiones impactan a la sociedad. Ahí se emiten leyes de aplicación obligatoria para todos y se establecen impuestos y tarifas de servicios públicos. También se ejerce supervisión financiera sobre los gobiernos estatal y municipales, y se procesa el nombramiento de los titulares de múltiples organismos públicos.

Sin embargo, cada legislatura que concluye siempre se califica como menos productiva que la anterior. La calidad del Congreso ha venido en franco deterioro. También el prestigio de los diputados. La percepción social señala que el Poder Legislativo no solo es poco útil, sino que frecuentemente atenta contra el interés de la población.

Hoy la expectativa es que las cosas podrían ser diferentes. La 63 Legislatura tiene amplia mayoría de Morena, y se encuentra ante una disyuntiva: impulsar la gran transformación regional o ser fuente de conflictos que lleguen a paralizar la vida social y productiva. Pronto conoceremos el rumbo que tomará.

Es necesario prestar atención especial al desempeño de los nuevos diputados locales. No se les debe dejar solos. El Congreso del Estado es demasiado importante como para dejarlo en manos exclusivas de sus 40 diputados. Hay que asegurar mayor vigilancia ciudadana para construir una productiva relación política hacia los gobiernos locales y hacia la sociedad en general.

Hasta ahora la atención se ha centrado en reducir las percepciones de los diputados y poner en marcha un programa de austeridad. Estos temas llaman la atención, pero no necesariamente son los más relevantes. Hoy es importante que la sociedad participe en la definición de aquellos temas que son necesarios legislar con urgencia para que Sinaloa logre un repunte social y productivo sin precedente.

Se trata de poner el interés general por encima de los intereses partidistas o particulares. Por eso el esfuerzo de la nueva mayoría, y de todos los legisladores, tiene que ser la búsqueda de acuerdos básicos para lograr una agenda legislativa única y socialmente consensada. De esta manera no habrá conflictos estériles al interior del Congreso.

Ahora es buen momento para que las prioridades de Sinaloa estén muy por encima de las causas partidistas. Si se actúa en este sentido, entonces la 63 Legislatura será promotora del desarrollo social y económico. Una agenda legislativa socialmente consensada, será factor fundamental para marcar la diferencia entre más de lo mismo o un cambio verdadero.