Opinión

7 de junio de 2015: a la vista

Por: Luis Felipe Bravo Mena

México vivirá de agosto del 2014 a junio de 2015 un periodo trascendental de su historia: se definirán elementos sustantivos de su modelo social, económico y político.

Los factores dialécticos ya están en marcha y serán determinantes. Son tres: El desenlace de la reforma energética, la construcción de un nuevo consenso nacional sobre la remuneración al trabajo humano y los resultados de las elecciones de medio sexenio que incluyen la renovación de la Cámara de los Diputados federal y los poderes locales en nueve estados.

Respecto al primer componente —el nuevo modelo energético abrogatorio de la fórmula nacionalista-revolucionaria— los términos de la confrontación están delineados. El Congreso votó la última de las leyes secundarias y envió todo el paquete de la reforma al Ejecutivo para su promulgación, lo que presumiblemente ocurrirá la próxima semana. El número del Diario Oficial de la Federación que las publique será de colección. Pero con esto no se cierra el caso. Vendrá la batalla para llevar a consulta popular todo lo actuado por los legisladores y el Presidente. Si la izquierda logra superar las pruebas preliminares —recolección de firmas y el dictamen de la Corte— la última palabra quedará en manos de los ciudadanos, que habrán de pronunciarla en las urnas el 7 de junio del próximo año.

El segundo elemento —la cuestión del salario mínimo— irrumpió en el escenario impulsado desde dos vertientes: el anuncio del PAN para llevar a consulta popular la revaloración y el redimensionamiento social del trabajo en México, con el propósito de edificar un nuevo modelo de inclusión y equidad social, y el Foro Internacional para mejorar el poder adquisitivo de los mexicanos patrocinado por Miguel Mancera. La suerte que siga esta discusión, tanto por las conclusiones del foro como por el curso que tome la iniciativa panista, impactará en los cimientos de la injusta estructura socioeconómica del país.

Gustavo Madero presidente del PAN, ha decidido reivindicar la propuesta social de Acción Nacional: el humanismo económico, que rechaza la consideración del trabajo humano como simple mercancía. Esta tesis es parte sustantiva de sus definiciones doctrinarias y programáticas dadas desde su fundación en 1939. La revisión a fondo del modelo económico mexicano debe incluir eficaces mecanismos, no populistas, para una mejor distribución del ingreso. Esta dimensión en la modernización del país no puede quedar rezagada después de haber logrado la transición democrática y las reformas estructurales. El PAN va por una nueva victoria cultural. Si logra recabar las firmas y el visto bueno del máximo tribunal, el veredicto final también lo pronunciarán los ciudadanos el 7 de junio del año venidero.

El tercer ingrediente en esta coyuntura histórica será la lucha de las fuerzas políticas para reposicionarse en los comicios del 2015, los que serán determinantes en la configuración del sistema de partidos de los próximos lustros. El PRI no oculta su proyecto de reconstituirse como partido dominante dentro de un pluripartidismo pulverizado y así repetir otro largo periodo de dominio político y económico, semejante a la primera fase del priato (1929-1999). Para ello le vienen como anillo al dedo la fractura PRD-Morena, los desencuentros en el PAN y el surgimiento de nuevos participantes en la liza electoral. Con su maquinaria territorial bien aceitada desde el poder y el complemento de sus partidos sucursales tendría todo para lograrlo. No obstante, también serán los ciudadanos quienes exactamente dentro de diez meses, el 7 de junio, dirán si se someten o se rebelan a tales designios.

Twitter: @LF_BravoMena