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A 20 años, ¿algo cambió?

MAZATLÁN

Ayer se cumplieron 20 años del polémico discurso pronunciado por Luis Donaldo Colosio en el Monumento a la Revolución de la Ciudad de México, en un ya lejano 6 de marzo de 1994. El discurso del entonces candidato a la presidencia por el PRI llevaba una fuerte carga sobre los valores del priismo, pero más allá de partidos políticos, ese discurso sacudió la escena del poder en aquel año.

Algunos de los reclamos más fuertes fueron la desigualdad y marginación para las mujeres, empresarios desalentados por el burocratismo, profesionales que no encontraban espacios para poder trabajar, o empleos con sueldos precarios, falta de seguridad pública y malos servicios.

En especial, uno de los extractos más polémicos de aquel discurso lo componía la parte donde el político sonorense decía ver un México con hambre y sed de justicia. Un país de gente agraviada por las distorsiones que imponían a la ley quienes deberían se servirla.

Tocó también el problema del campo y de las comunidades indígenas marginadas. Tras el asesinato de Colosio, 17 días después de este discurso, un 23 de marzo de 1994, en Tijuana, el PRI logró ganar la presidencia de la república con Ernesto Zedillo como candidato emergente.

Pero ni el sexenio del Zedillo ni los de Fox o Calderón sirvieron para que muchos de los "agravios" que criticaba Colosio se resolvieran. El discurso de Colosio, más allá de que se pueda ser simpatizante o no de su persona o del partido, constituye una radiografía clara de lo que era México en 1994.

Nada garantizaba que de haber llegado al poder, Colosio hubiera podido cambiar las cosas, pues todos los candidatos – del nivel y del partido que sean – siempre ponen "el dedo en la llaga" en los problemas y ofrecen soluciones para cada uno.

Por desgracia, el discurso de hace 20 años no está muy alejado de la realidad del país que hoy tenemos. Seguimos teniendo los mismos problemas de marginación, pobreza, impunidad y falta de desarrollo económico. El reto del presidente Peña Nieto no es ser el orador que era Colosio, sino el líder que encamine los esfuerzos de todos los mexicanos para combatir los lastres históricos del país.