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A desfacer entuertos

GUASAVE

Guasave.- La complicadísima circunstancia económica que desde hace rato se viene arrastrando en la Junta de Agua Potable y empezó a "tronarle" en la mano al nuevo gobierno ha sido ocasión para que se implementen dolorosas medidas, entre otras, en detrimento de importante cantidad de empleados de confianza que tuvieron que ser despedidos.

Los ajustes no se constriñen solamente a lo que dicen es una reducción de su planta laboral, porque además se incluye, recorte de sueldos y sin afectar la operación técnica del servicio, un riguroso plan de austeridad en otros rubros de su gasto corriente.

Ingrata la tarea sin duda la de cesar a gente que necesita el ingreso, más en estos momentos de grave recesión por la que atraviesa la región y donde para este tipo de obreros es difícil, si no es que imposible, conseguir nuevo trabajo.

No obstante desde la óptica de la nueva administración era ya insostenible la carga nominal, además de otros flujos de recursos vía Sindicato, sin correr el riesgo de una semiparalización en la prestación del vital servicio.

Dicho por los responsables nuevos de Jumapag recibieron un organismo en condiciones financieras deplorables, por errores, ineficiencia y hasta, alegan, presuntos actos de corrupción.

Desde luego, como regularmente, quien entra al gobierno no quiere cargar con "los muertos" que dejan sus antecesores, por lo que hasta denuncia penal hay de por medio, exigiendo el esclarecimiento de lo que suponen se hizo mal.

Por cierto los sucesos de hoy en torno a ese asunto tienen un escenario muy parecido al de cuando Jumapag era dirigida por Sebastián Sandoval Matsumoto, hace ya 12 años, precisamente al terminar la administración de Armando Leyson.

Pero bueno, todo eso a los guasavenses les queda muy claro y faltaría para concluir el caso que los tribunales determinen si existe o no razón en la querella y se establezca si hay o no delito que perseguir, que esto último fue lo que ocurrió aquella vez.

Estamos ciertos que si como lo aseguran a la Jumapag se dejó en quiebra por la serie de irregularidades en el manejo de sus recursos, no es nada fácil en tan corto tiempo superar todos los problemas que de aquello se derivó, pero sí el suficiente para que al menos se empiece a enviar señales de que están enmendándose.

Precisamente porque no es ya permisible que la Junta se mantenga en el mismo ritmo de agravamiento de su economía es que ahora corresponde a los nuevos funcionarios, partiendo de un trabajo eficiente y talento, recomponer las cosas que en el pasado presuntamente se hicieron mal, porque esa es la tarea que se les encomendó.

No es recomendable que a casi cinco meses los nuevos funcionarios estén tratando de justificar que no se hayan podido corregir las deficiencias, escudándose en las presuntas o verdaderas anomalías con las que se encontraron, porque entonces la gente empezará a dudar de su capacidad para desfacer entuertos.

Dedicarse a administrar para resolver el desastre que dicen les heredaron es lo mejor que puede hacer Armando Favela para demostrar que no es gratuita la confianza que en él depositó el alcalde Armando Leyson.

Con la obligación que tenía de denunciar las irregularidades, ya cumplió. Ahora es tiempo de sentarse a diseñar planes y programas que redunden en mejorar, con organización y eficiencia la operación administrativa, si no con sentido de lucro ni empresarial, sí por lo menos con la idea de equilibrar los ingresos con sus egresos.