Opinión

¡A la lona López Obrador!

ITINERARIO POLÍTICO

Por: Ricardo Alemán

Para que no quedara duda, el periódico que dirige Andrés Manuel López Obrador lo dejó plasmado en su titular principal de la edición del 8 de septiembre: "Desaseo general en elecciones internas del PRD", decía la cabeza principal.

Y es que desde que abandonó el partido político que le dio todo, el dueño de la nueva empresa familiar llamada Morena, le apostó al fracaso, a la destrucción y al desfondamiento del PRD. En todas partes, y en todos los tonos —recio y quedito—, el señor López apostó por la destrucción del partido amarillo, como única posibilidad para que su Morena pudiera consolidarse y, con ello, lograra sobrevivir.

Su apuesta fue el fracaso del PRD y su aspiración era que se hiciera realidad una moderna versión del locuaz Luis XV y su célebre "después de mí, el diluvio". El mismo diluvio que no existió pero que sólo vio el periódico de AMLO con su titular de "Desaseo general en elecciones internas del PRD".

Sin embargo, la elección ejemplar que en todo el país se llevó a cabo el pasado domingo —y en donde un millón 900 mil militantes salieron a votar por miles de dirigentes del PRD y en donde sólo se produjeron seis incidentes graves en más de ocho mil casillas instaladas—, confirmó lo impensable. ¿Y qué es lo impensable?

Poca cosa, que la salida de Andrés Manuel López Obrador del PRD, que la creación de su empresa familiar Morena, y que la disputa interna en el partido amarillo no fueron suficientes para destruir al PRD; como lo pensaron, imaginaron y desearon sus adversarios. En realidad sólo los acólitos de AMLO vieron un diluvio que no existió y que más nadie vio.

Por eso, la conclusión más puntual de la elección interna del PRD es que los militantes amarillos mandaron a la lona a Andrés Manuel López Obrador y a su Morena. Y es que luego de un trabajo ejemplar del INE —que aprobó con notas de sobresaliente la primera prueba de organizar las elecciones internas de un partido político—, y el comportamiento civilizado, democrático y ejemplar de los militantes amarillos, se comprobó que el PRD ya es una institución consolidada, alejada de los caprichos de caciques y caudillos y que se aproxima a la izquierda moderna —lejos de los locuaces radicales—, y que no depende de un hombre o un estado de ánimo. El PRD ya es un partido democrático.

Pero el resultado de la exitosa elección interna también mandó a la lona a berrinchudos perredistas como Marcelo Ebrard, quien probablemente la noche del domingo habría entendido la gravedad de los miedos que lo llevaron a dejar pasar a Andrés Manuel López Obrador en la presidencial de 2012, y de haber "pendejeado" a "Los Chuchos", a los que trató de chantajear con la zanahoria de que era él o su destino político estaba en el partido de Dante Delgado.

De igual manera, la elección ejemplar del domingo pasado —elección indirecta de consejeros nacionales, estatales y municipales—, dejó con un palmo de narices a los nostálgicos del pasado vertical y autoritario en la izquierda mexicana. Fueron derrotados de cabo a rabo los que le apostaban al caos en la elección del PRD para, con ese pretexto, invocar al "necesariato político" y entregarle el partido a Cuauhtémoc Cárdenas; el hombre institución que merece respeto y admiración por todo lo que contribuyó a la democracia mexicana, pero que no merece que su nombre sea usado por un puñado de vividores y oportunistas.

Lo cierto es que no es novedad la victoria de "Los Chuchos" y sus aliados al frente del PRD, como no será una novedad que en un mes el nuevo presidente del PRD sea Carlos Navarrete, como lo dijimos en el Itinerario Político del miércoles 16 de octubre de 2013, titulado "Marcelo: palos de ciego".

Lo nuevo fue la desesperada reacción de AMLO, que sobre la elección interna del PRD, dijo: "Nada más les puedo decir que son lo mismo que los del PRI y el PAN. No hay ninguna diferencia". Y luego aseguró: "están acostumbrados al fraude electoral", con lo que simpático reconoció que su gestión al frente del PRD habría sido fraudulenta, para luego lanzar la advertencia premonitoria; "Si siguen con esas prácticas fraudulentas les aseguro el final de una parte de la izquierda en México, una parte porque hoy está Morena rescatando el sentir del pueblo". Es decir: "después de mí, el diluvio". AMLO, la versión moderna de Luis XV.

¿Y qué dirán ahora los que pregonaban el fracaso del PRD y de "Los Chuchos", luego de una elección democrática, ejemplar, legal y avalada por un INE que pasó su primera prueba? El tiempo y la terca realidad los puso en su sitio. Al tiempo.

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