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¿A poco Moreira no sabía nada de Michoacán?

ITINERARIO POLÍTICO

En los días y semanas por venir, el defenestrado exlíder nacional del PRI, Humberto Moreira, podría regresar al candelero mediático. ¿Por qué? Porque resulta que la elección que hizo gobernador a Fausto Vallejo en Michoacán fue conducida precisamente por el coahuilense quien, como buen político, debió saber todos los secretos de esa contienda. ¿Secretos cómo cuáles?

Como, por ejemplo, el inexplicable incremento de una, dos o hasta tres veces la votación a favor del PRI —respecto de votaciones similares—, precisamente en los municipios de Michoacán identificados como bastiones de "Los Caballeros Templarios".

Y es que hasta antes de su retiro voluntario, Humberto Moreira era un político profesional, brazo derecho del entonces candidato presidencial del PRI, Enrique Peña Nieto, quien justamente por esa cercanía llevó al exgobernador de Coahuila a la Presidencia Nacional del PRI, en marzo de 2011. Moreira se mantuvo en el cargo hasta diciembre del mismo 2011, luego del escándalo político y mediático producto de un presunto endeudamiento ilegal en su gobierno.

En realidad, si vemos a la distancia el escenario de la sucesión de 2012 —y sin las presiones del momento—, podríamos concluir que Moreira fue el primer sacrificado político del equipo de Peña Nieto, cuya cabeza fue entregada al calor de la cerrada disputa presidencial. Y es que, en rigor, la deuda del gobierno de Moreira en Coahuila era menor si se compara —por ejemplo—, con la deuda de Marcelo Ebrard y al escándalo de la línea 12 del Metro.

Sin embargo, en las últimas semanas de 2011 la imagen de Moreira ya era dañina para el PRI y para su candidato Peña Nieto. Por eso el ex gobernador de Coahuila fue sacrificado de fea manera. Y es que Moreira era un fusible quemado. Por eso, cuando Peña entregó su cabeza se restablecieron los circuitos dañados y la campaña siguió sin grandes tropiezos.

Pero no podemos olvidar que en los meses que se mantuvo al frente del PRI, Humberto Moreira hizo bien su trabajo político; ganar el mayor número de elecciones. Más aún, algunos dicen que su éxito electoral y sobre todo la victoria de Michoacán le ganaron la furia del presidente Felipe Calderón y una feroz persecución que terminó con la caída de Moreira. Y es que en Michoacán, Moreira fue el artífice de la derrota de María Luisa Calderón, la hermana del presidente.

Pero si hacemos memoria, recordaremos que Moreira condujo personalmente la emblemática elección de Michoacán —en donde se renovó el gobierno estatal, Congreso local y alcaldes—, junto con los dirigentes estatales del PRI, Jorge Esteban Sandoval Ochoa y Antonio Guzmán Castañeda. La elección del 13 de noviembre para renovar el gobierno de Michoacán fue ganada por el PRI, con un margen de apenas 2.5% de la votación a favor de Fausto Vallejo, a quien Moreira levanta la mano, en la imagen que se puede consultar en la página La Otra Opinión.

Lo curioso del asunto es que en los cuatro municipios que estaban en poder de "Los Templarios", la votación del 13 de noviembre rompió todos los comportamientos naturales de una contienda local, tanto en las elecciones de gobernador, como de alcalde y diputados locales. Es decir, queda claro que los votos fueron inflados de manera artificial. ¿Y quién los compró? El sentido común dice que "Los Templarios". Y si tienen dudas, van las pruebas.

En la elección para gobernador de 2007, en el municipio de Lázaro Cárdenas el PRI obtuvo 6 mil 114. En la elección para gobernador de 2011, el PRI logró 23 mil 110 votos en el mismo municipio. La votación para el PRI se multiplicó por cuatro. ¿Eso es normal? En 2007, en Apatzingan el PRI logró 10 mil 934 votos. En 2011 alcanzó 26 mil 495 votos. Una y media vez más. ¿Es normal? En 2007, en Zamora el PRI logró 11 mil 131. En 2011 consiguió 22 mil 387. El doble de votación de una elección a otra. ¿Es normal? Y en 2007, en Zacapu el PRI logró 16 mil 984, en tanto que en 2011 alcanzó 22 mil 973, es decir, elevó su votación en 50% más, de una elección a otra.

Proporciones similares se producen en los resultados electorales para alcaldes y diputados locales. Y si bien no en todos ganó el PRI, el fenómeno inexplicable se reproduce a favor de alcaldes y/o diputados ganadores del PRD o el PAN. ¿Por qué ninguna autoridad local o federal realizó las investigaciones a fondo, a pesar de que Jesús Zambrano y Luisa María Calderón denunciaron la compra de votos en la llamada Tierra Caliente? ¿A poco nada sabía Humberto Moreira? Al tiempo.