Opinión

AMLO dice adiós al neoliberalismo

IDEAS PARA EL CAMBIO

Por  Aarón Sánchez

El neoliberalismo en México ha muerto. Así lo dejó claro el presidente Andrés Manuel López Obrador durante su toma de protesta. En los últimos 36 años estuvo vigente un modelo gubernamental basado en el libre mercado, la apertura externa, la privatización de bienes públicos, la desregulación jurídica y el abandono estatal de sus políticas en materia de educación, salud y medio ambiente.

Todo ello normó los programas gubernamentales del PRI y del PAN. La etapa neoliberal inició en el gobierno de Miguel de la Madrid y concluye con el de Enrique Peña Nieto. El exceso de confianza en decisiones de mercado, o su equivocada interpretación, provocaron severa desigualdad social, económica y regional. También escaso crecimiento, mayor pobreza e inseguridad pública.

López Obrador se muestra decidido a impulsar un cambio de régimen. Esta es su apuesta de gobierno. Pero aún no queda claro cuál es el nuevo modelo a seguir. La cuarta transformación (4T) es un concepto político que aún carece de suficiente contenido. Por eso genera inquietud y temor, en lugar de confianza y certidumbre.

Según lo dicho hasta ahora, la 4T consiste en una mayor participación del gobierno en la economía, cerrarse al exterior y sustituir importaciones, impulsar proyectos de infraestructura regional y mantener una política social muy activa con base en apoyos y transferencias fiscales a determinadas regiones y segmentos de población.

Las constantes referencias del presidente López Obrador al modelo de desarrollo estabilizador de 1958-1970 hace suponer que su propuesta para el México de hoy es más una añoranza por el pasado y no un novedoso proyecto de futuro. ¿Se mira hacia atrás o hacia delante? ¿1970 o 2030? Esta es la pregunta que justificadamente los mexicanos hoy se hacen.

La respuesta pronto llegará, pero los funerales del neoliberalismo son un hecho. Y no porque AMLO así lo haya decidido, sino porque ya es tendencia en las principales economías del mundo. Baste señalar como ejemplos el voto por el brexit en Gran Bretaña, o el voto por Trump en Estados Unidos. Ambos casos son una reversa contundente a las políticas neoliberales.

A partir de ahora el gobierno mexicano y sus instituciones tienen que guiar sus acciones por principios muy diferentes. Seguramente habrá problemas, pues cuando no es clara la ruta a seguir surgen múltiples ocurrencias, como ya sucede ahora mismo. A ello se debe la caída de la Bolsa de Valores, la volatilidad en el tipo de cambio y muchos otros problemas económicos recientes.

Es urgente precisar el proyecto de nación, y que este sea ampliamente difundido. El gobierno federal tiene que homogeneizar discurso y acciones. Pero a nivel estatal también se deben iniciar los cambios que permitan armonizar los programas locales con las nuevas políticas públicas nacionales. Empieza una nueva etapa en el país, pero urge trazar el rumbo firme que se debe seguir.

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