Opinión

AMLO y la división y polarización del país desde el arranque de su sexenio

EN EL BLANCO

Por  Fernando Zepeda

AMLO y la división y polarización del país desde el arranque de su sexenio(gob.mx)

AMLO y la división y polarización del país desde el arranque de su sexenio | gob.mx

Dividir el país. Ya se veía venir lo que está pasando. Desde el momento mismo que fue electo como presidente de la república. Luego de su triunfo indiscutible, marcó el rumbo. Muchos esperaban que ya terminada la elección, López Obrador llamaría a la unidad de todos los mexicanos. Luego de una campaña ríspida de denostaciones, era de esperarse darle vuelta a la hoja. Pero no. Luego muchos abrigaron la esperanza de que al asumir oficialmente la Presidencia de la República llamara a la unidad. Tampoco. Y vinieron las “mañaneras”.

Desde ahí López Obrador se ha encargado de dividir al país. De dividir a la sociedad mexicana al crear el mote de “fifis” a sus contrarios y patentizar el de “chairos” a sus seguidores. Golpe tras golpe, mañanera tras mañanera, se ha alentado la división, la polarización en el país. Cuando en marzo llega la pandemia a México, muchos abrigaron la esperanza de que ahora sí, López Obrador dejaría de lado su actitud de golpeteo y llamaría a la unidad de los mexicanos.

¡Bien! Te has suscrito a notificaciones

Configura y elige tus preferencias

 

Estábamos y estamos ante una amenaza real de muerte. Pues volvieron a equivocarse. Hoy hay una polarización política entre gobernadores y el presidente. Y no es nada nuevo. Comenzó con el nombramiento de los “superdelegados”. Luego los gobernadores señalaron que la estrategia contra la violencia no era adecuada. Pasó por la decisión del Gobierno federal de quitarle participaciones federales a los Gobiernos estatales.

Tan solo a Sinaloa en dos meses le dejaron de llegar 900 millones de pesos. Y en estos momentos por la equivocada estrategia en el combate a la pandemia, un grupo de gobernadores demandó la renuncia del subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell. En todos los temas anteriores. López Obrador desatendió el llamado de los gobernadores. La soberbia es otra faceta de la actual Qdministración. Y el país sigue y sigue polarizado. El propio López Obrador anunció que la próxima semana se reunirá con todos los gobernadores. Ya advirtió: “Los escucharé... pero también ellos me escucharán”. Estamos en el umbral de que aparezca el garrote. Es tan solo cuestión de tiempo.

AMLO en Sinaloa. Desde ayer por la tarde arribó a Culiacán el presidente López Obrador. Llegó por carretera a bordo de unas flamantes suburban negras de modelo reciente. Fue recibido por el gobernador Quirino Ordaz Coppel. López Obrador llegó procedente de Nayarit. Ahí pudo volver a enterarse que las casetas de cobro están tomadas. Y ya tienen más de tres años así. Incluso para pasar el presidente y su comitiva tuvieron que pagar el “bono de cooperación”; obligatorio. Hasta hoy se dio cuenta que esas tomas son “un negocio”; de unos cuantos. Y que son dineros que le deberían de estar cayendo al Gobierno federal. Hoy que le urgen recursos, se dio por enterado. Ya preparan a la Guardia Nacional para desalojar las casetas. Eso pronto sucederá. Ya en Sinaloa, López Obrador encabezará hoy la reunión del Consejo de Seguridad Federal y luego ofrecerá su “mañanera” para después junto con el gobernador supervisar la obra del dren Bacurumi. Eso es lo oficial.

Dos puntos que pasaron. El presidente López Obrador pasó por Mazatlán con rumbo a Culiacán. No paró para ver a su “amigo”, el alcalde Luis Guillermo Benítez. ¿Por qué será? Será a caso que ya tiene información de las graves irregularidades que se están cometiendo en Mazatlán. Y que el alcalde está acusado por delitos de género. Lo otro es que en Culiacán se observó portando cubrebocas. Nada la cuesta hacerlo, porque su ejemplo lo siguen muchos.

No te pierdas las últimas noticias

Suscríbete a las notificaciones y entérate de todo