Opinión

AMLO y los contratos de Rioboó: ¿ese arroz ya se quemó?

Por: Luis Enrique Ramírez

AMLO. AFP

AMLO. AFP

La confianza que los seguidores de Andrés Manuel López Obrador, y el propio candidato, tienen en que dos semanas sean imposibles para que otro lo alcance en el puntaje que marcan las encuestas pudiera estar llegando a su fin.

Alcanzarlo en donde está hoy es, efectivamente, imposible. Muy posible, en cambio, es que por primera vez un golpe mediático logre bajarlo varios puntos de la cúspide. El voto útil haría el resto. Hoy, las elecciones se ganan por décimas de punto.

Quienes no quieren ver a AMLO en la silla presidencial quizá hayan recibido la mejor arma para detenerlo con la documentación que hizo pública Ricardo Anaya durante el debate del martes y que visiblemente enfureció al Peje. No se lo esperaba, lo sacó de balance.

CUATES Y CUOTAS. Anaya aseguró que, cuando López Obrador fue jefe de gobierno capitalino entre 2000 y 2005, le otorgó contratos por 170 millones de pesos, sin pasar por ninguna licitación pública, a un misterioso contratista: José Manuel Rioboó.

—No tiene sentido lo que planteas —respondió López Obrador a Ricardo Anaya—. Te digo que no. Yo no soy corrupto.

—¿No es cierto, Andrés? —insistió Anaya.

—No —respondió López Obrador.

Anaya emplazó varias veces a AMLO, ya rojo de furia, a que renunciara a su candidatura si se comprobara la autenticidad de la acusación. El tabasqueño se refugió en su típico «nononono» de cuando el coraje enmudece. En ese justo momento se terminó el tiempo. Lo salvó la campaña.

El hecho es que la información existe, ya incluso pasó por el filtro del sistema @VerificadoMX, y ayer el sitio al que la subieron los panistas, debate2018.mx, fue hackeado. Dice Damián Zepeda que el ataque cibernético provino de Rusia...

Otorgar cuatro adjudicaciones directas a un solo contratista, todas para la construcción del segundo piso del Periférico, es por lo menos sospechoso. Recuérdese que AMLO ordenó clasificar toda la información del segundo piso. «¿Coincidencia? No lo creo», como dicen los tuiteros.

Y pensar que muchos pejistas ya sienten la victoria en la mano. «Este arroz ya se coció», gritan a los cuatro vientos y cierran sus tuits con el emoji del tazón de arroz.

Como dijo ayer en Facebook el mercadólogo Juan Burgos: cuidado, porque aún faltan dos semanas para la elección, y la estufa sigue prendida...

DOS MUJERES VISIBLES. En política, los mejores chistes los inventan lo fuertenses. El que traen ahora nos causó mucha gracia: dicen que en El Fuerte viven «la mujer y el hombre invisibles».

Se refieren a los candidatos a la alcaldía por el PAS-PAN y por Morena, Rosa María Martínez y Aureliano Urías, respectivamente. Y, en efecto, se sabe que existen y que deben andar en campaña, pero los electores de por allá ni los ven ni los oyen.

Todo lo contrario, son las candidatas del PRI, a ellas lo que no les van a ver será el polvo de aquí al primero de julio.

Desde ahora podemos asegurar que Nubia Ramos será reelecta como presidenta municipal de El Fuerte; y Maribel Vega Quintero como diputada local por el Distrito 01.

A Nubia ya la habíamos visto en dos campañas, a diputada local y a alcaldesa, donde demostró estar hecha de una madera que ya no hay. En ambas tuvo al enemigo en casa, y lo venció en buena lid, sin campañas negras ni confrontaciones. Si acaso esquivando la golpiza, el mismo trabajo le hizo tener buenos «reflejos».

Hoy, la revelación en El Fuerte y también de Choix, que componen el primer distrito local, se llama Maribel Vega Quintero. ¡Qué talento político el de esta joven! Con su carita de niña parece no romper un plato, pero acaba con la vajilla apenas le sueltan el micrófono. Es aguerrida, carismática y, pese a su corta edad, tiene una brillante carrera política como regidora y presidenta del Comité Municipal del PRI.

Mejor no podía estar la dupla. ¡La fuerza está en El Fuerte, y la tienen dos mujeres!

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