Opinión

Aarón Irízar: suelo parejo o la clásica rebeldía millanista

SOBRE EL CAMINO...
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Por: Benjamín Bojórquez

Las recientes expresiones del senador Aarón Irízar López, en el sentido de exigir suelo parejo para la sucesión gubernamental de Sinaloa, se traducen claramente en que manda un mensaje a la dirigente estatal del PRI, Martha Tamayo Morales, y al líder nacional del tricolor, César Camacho Quiroz, con base en la típica rebeldía que usa su protector Juan S. Millán, quien así lo hizo para ganarle la partida a Francisco Labastida Ochoa con Lauro Díaz Castro de aspirante labastidista, cuando amenazó con irse a una coalición como la que le organizó a Malova en 2010.

En esa ocasión el presidente Ernesto Zedillo inclinó la balanza para favorecer con una interna a Juan S. Millán. Más adelante, cuando Mario López Valdez era el aspirante con más simpatías en Sinaloa, el rosarense eligió a Jesús Aguilar Padilla y el propio Millán de gobernador tranquilizó a Malova con la promesa de que sería secretario de la Sedesol en el gabinete de Aguilar y que iría con destino final al gobierno, quien estuvo a punto de quedar fuera porque el de Palmitas se decidió por Jesús Vizcarra.

Esa fue una decisión que Juan S. Millán la consideró como una alta traición de su amigo. Al final de todo el circo político el que le cumplió a Malova fue el colmilludo rosarense, pero el que no cumplió suelo parejo fue Aguilar Padilla, no obstante las presiones de la entonces presidenta nacional del PRI, Beatriz Paredes Rangel, y de Manlio Fabio Beltrones, cuya historia política es conocida, pues se desató una guerra electoral y de señalamientos personales en forma encarnizada de la que aún quedan brasas vivas.

Hoy toda la actuación del senador Aarón Irízar huele a JSM. Se evidencia que Juan Millán es el jefe de la estrategia aaronista y quien fuera delegado de Vizcarra en el norte del estado y tuvo el honor de abanderar sus consejos, ahora sólo abreva en el pozo de la sabiduría política del rosarense, pero Millán, siendo infinitamente ambicioso, no juega sólo con Aarón Irízar, sino que tiene como principal asesorada a la senadora Diva Hadamira Gastélum, de quien dice que sus posibilidades son reales porque Enrique Peña Nieto impulsa a las mujeres, es decir, la posibilidad de Diva es el aumento de la equidad de género.

Recientemente el rosarense tuvo comidas por separado con intelectuales y periodistas, a quienes les confió su fastidio de que los aspirantes metropolizados, en referencia a David López Gutiérrez, Heriberto Galindo y Jesús Vizcarrra, de origen peñanietista, se lleven la gubernatura, al tiempo que defendió a los aspirantes locales Diva Hadamira, Aarón Irízar y Gerardo Vargas, cuya última inclusión es demagógica, pues se sabe que Millán no se lleva bien con el eficaz y más confiable colaborador de Malova.

GOTITAS DE AGUA. En esa misma órbita de acciones y perversidades, Juan Millán ha convocado a un frente contra los que él llama metropolizados y de resultar uno de ellos hace la premonición de su eventual salida del pacto de unidad, obvio si el candidato no le gustara, es decir, cualquiera de los metropolizados, aunque su evidente oposición es con Jesús Vizcarra, pero no deja de lanzar dardos políticos a diestra y siniestra, pues en esa comida celebrada en el restaurante de su propiedad, dijo que le parecía muy difícil que el candidato del PRI a la gubernatura llegara a ser un hombre sin presencia ni residencia en el estado y sin que lo conozcan los sinaloenses, en clara alusión al guamuchilense David López Gutiérrez. Quizá se le olvida o ignora que Miguel de la Madrid envió a Sinaloa a Francisco Labastida Ochoa, sin residencia y totalmente ajeno a los sinaloenses y en esa decisión presidencial no opuso ninguna resistencia, pero sí se rebeló cuando Labastida Ochoa intentó colocar de candidato a Lauro Díaz Castro. Cuestión de tiempos.

benjamin.bojorquez@debate.com.mx