Opinión

Adoptar una agenda ciudadana

IDEAS PARA EL CAMBIO

Por  Aarón Sánchez

Guardianes de la prevención, campaña de salud de Jesús Estrada Ferreiro.(Foto: El Debate)

Guardianes de la prevención, campaña de salud de Jesús Estrada Ferreiro. | Foto: El Debate

Todas las campañas electorales terminan el día de la votación, pero comienzan en el momento mismo en que alguien se pone en movimiento para lograr un cargo de elección popular. Independientemente de los plazos y requisitos que marca la ley, en este mismo momento ya existen varias campañas en plena marcha. Solo hay que revisar los medios de comunicación.

Sin embargo, las encuestas señalan que los personajes mencionados avanzan muy lentamente en la preferencia electoral. Lo que sí se observa con claridad es un incremento en el número de votantes indecisos. Ello tiene dos lecturas: al elector no le agradan las opciones que están surgiendo y tampoco ve con simpatía a los partidos políticos que están detrás.

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A raíz de lo que ha ocurrido con la pandemia, con la economía y el desempleo, con el cierre de empresas, con la creciente inseguridad pública y con las decisiones erráticas del Gobierno, es evidente que la actitud política ha cambiado. De cara al 2021, los electores tendrán un comportamiento muy diferente al de procesos anteriores.

Existe un dicho popular que dice que “cuando la tierra se mueve, es hora de volver a trazar el mapa”. Pocos perciben los enormes cambios que hay en la política. Intentan irrumpir en lo electoral haciendo lo mismo de antes, y por eso no avanzan en las encuestas. No han entendido el impacto de los nuevos tiempos en la sociedad y en el estado de ánimo de los electores.  

En cada proceso electoral existen ciertos factores que son determinantes para ganar la elección. En algunos tiempos lo fundamental era el partido político que postulaba al candidato, y ello era suficiente para ganar. En otros tiempos fueron los mensajes negativos en contra de opositores, y se ganaba destruyendo trayectorias y prestigios personales.

Luego se puso énfasis en la imagen pública del candidato. Cómo hablaba, cómo se vestía y quién le acompañaba, fueron decisivos para ganar. Posteriormente se impuso el dinero, y quien tenía más para gastar obtenía el triunfo. Luego se pusieron de moda los personajes excéntricos. Aquel que vestía más estrafalario, el que mejor bailaba, cantaba o que más hacía reír, obtenía los votos.

Pero en la campaña hacia el 2021 nada de eso será importante. El elector quiere escuchar soluciones para sus problemas. Y sus problemas son: la pandemia, la falta de empleos, los bajos salarios, la inseguridad, la baja calidad educativa y el deterioro de los recursos naturales. Quien aspire a gobernar tiene que ofrecer respuesta a estas preocupaciones. 

Estas son las nuevas tendencias. En el 2021 será más importante el mensaje que el dinero, más la propuesta que la imagen, más lo positivo que lo negativo, más la sustancia que el escándalo, más la realidad que las promesas. Además, los aspirantes tendrán que trascender la línea política partidaria para adoptar una agenda realmente ciudadana. Ahí estará la diferencia entre triunfo o fracaso.

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