Opinión

Al borde del colapso

IDEAS PARA EL CAMBIO

Por  Aarón Sánchez

Pemex(Foto: Cuartoscuro)

Pemex | Foto: Cuartoscuro

En México existe la sensación de que ya todo acabó. Este fue un sexenio de Gobierno marcado por la enorme esperanza de que habría cambios significativos y trascendentes. Pero dos años son suficientes para concluir que se trató de una falsa ilusión. Otra más. El país está al borde de un abismo. Carece de rumbo y el propio timonel se encuentra extraviado en medio de la tempestad.

Hubo múltiples promesas y se hicieron compromisos, pero nada fue cierto. Quienes harían todo, ya demostraron que nunca supieron cómo hacerlo. Inexperiencia e incapacidad provocaron el desastre nacional. Se avecina una gran catástrofe. La economía es muy vulnerable, la inseguridad pública está fuera de control, y la pandemia superó la capacidad de decisión y acción de las autoridades.

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Curiosamente, los problemas son internos y, en gran medida, fueron causados por falta de pericia de quienes tienen la responsabilidad de gobernar. Pero en cuestión de pocas semanas tendremos el primer choque externo. El principal detonador es la situación financiera de Pemex. Sus pérdidas son enormes, y arrastrará al país hacia el colapso.

Las compañías internacionales evaluadoras de riesgo castigarán fuertemente la calificación de los bonos de Pemex, pero también los bonos soberanos emitidos por el Gobierno. La reacción del capital extranjero será inmediata: habrá una enorme fuga de capitales que debilitarán las reservas monetarias, y se desatará la especulación con el tipo de cambio.

Todo ello ocurrirá en un contexto donde el producto interno bruto para este año 2020 posiblemente tendrá una caída de dos dígitos. Además, las finanzas gubernamentales están en su peor momento y no habrá capacidad de reacción.

Durante los últimos dos años, la inversión privada disminuyó, en lugar de aumentar, y la falta de empleo ya es el principal problema nacional.

En lugar de gobernar y atender los problemas reales y prioritarios, las autoridades juegas al circo y distraen la atención del país con la rifa de un avión que no se va a rifar, con una ilusoria consulta popular para presuntamente castigar a los últimos cinco presidentes de México, y confrontando y descalificando a periodistas y medios de comunicación.

Quienes sufren las consecuencias son los más pobres. El Instituto Nacional para la Evaluación de la Política Social señala que el número de mexicanos pobres está creciendo con rapidez. Se estima que tan solo en 2020 aumentará en 10.5 millones el número de personas en situación de pobreza extrema. Además, en el primer semestre, 12.5 millones de trabajadores perdieron su empleo.

Lo que hoy sucede en México es más serio de lo que se considera. El riesgo es real y está muy cercano. Antes de que sea demasiado tarde, tendrá que darse un viraje a la forma de gobernar. Es necesario reconstruir la confianza y abatir la incertidumbre. Otro México es posible, antes de que la realidad nos dé un golpe terrible y contundente.

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