Opinión

¿Dónde están las propuestas?

IDEAS PARA EL CAMBIO

Por  Aarón Sánchez

Muchos quieren ser candidatos, pero ninguno ofrece propuestas. Debería de exigirse a todos, cuando menos bosquejar, un conjunto de ideas de Gobierno. Ello les daría identidad propia, y los electores podrían tomar mejores decisiones. La propuesta es un filtro que distingue entre quienes sí quieren hacer algo importante, de aquellos que solo buscan trepar en la vida pública.

Los partidos políticos deberían estar ahora ocupados en el diseño de nuevas políticas públicas. De esta manera, sus candidatos tendrían algo que ofrecer al momento de buscar el voto. ¿Cómo reactivar la economía regional y qué acciones emprender para generar empleos y mejores salarios? ¿Cómo abatir la pobreza y la desigualdad social? ¿Qué hacer en educación y salud?

Son muchas las interrogantes que reclaman respuesta puntual. Como aspirantes, candidatos y gobernantes, tendrán que hacer propuestas novedosas, socialmente incluyentes y que enfrenten los problemas estructurales que impiden el progreso. Los partidos tienen la principal responsabilidad, pero los aspirantes tienen una obligación de ética política.

Sin embargo, hay escasez de ideas. En cada uno de los partidos se está recurriendo a prácticas que ya han mostrado su ineficacia. Quizá la principal novedad es el énfasis que hoy se pone a la política social, pero sin profundizar en sus alcances ni en su instrumentación. Pero aún están ausentes los nuevos enfoques en materia económica, pese a que la economía regional no crece.

Quienes aspiren a ser candidatos al Gobierno tienen que asumir que la entidad necesita un rumbo distinto. Urge una especie de nuevo contrato social que defina derechos y responsabilidades.

También diseñar una propuesta económica y social que ponga énfasis en educación, desarrollo tecnológico y en la responsabilidad ambiental.

Las instituciones públicas se encuentran erosionadas. Muchas de ellas ya dejaron de ser funcionales. Las próximas elecciones deben traer consigo cambios institucionales. La administración pública tiene que ser más pequeña, más eficiente, menos costosa y con capacidad para invertir en obras de infraestructura. Además, hay que recuperar la confianza ciudadana en las instituciones públicas. 

Pero quienes afirman querer gobernar, nunca precisan cómo mejorar la economía en sus sectores y sus regiones. Tampoco cómo atender los problemas de pobreza e inseguridad. La ciudadanía exige otros enfoques y nuevas acciones. No se trata solo de cambiar de personas, sino de encontrar soluciones de fondo. Ya no se puede seguir igual. Hay que construir un nuevo futuro.

Tiene que asumirse que educación y salud presentan un marcado deterioro, tanto en las instituciones que proporcionan estos servicios como en las estrategias que se han utilizado para ampliar su cobertura y mejorar su calidad. Ojalá que en la agenda politicoelectoral de quienes hoy aspiran a ser candidatos, encontremos propuestas de fondo.

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