Opinión

La inflación detonará la crisis

IDEAS PARA EL CAMBIO

Por Aarón Sánchez

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Lo urgente hoy se mezcla con lo importante, y ambos estás ausentes de solución. En estos momentos el problema más peligros de México es la inflación. No solo porque refleja graves de desequilibrios macroeconómicos, sino porque destruye la estabilidad de la economía nacional, y reduce el poder adquisitivo de los salarios y del dinero en general.

La inflación es preludio de problemas económicos y sociales de mayor dimensión. Su combate debe tener alta prioridad gubernamental. Ahora se incrementa el nivel general de precios, debido a un fuerte desajuste entre oferta y demanda. Es decir, es decir entre la producción existente y la capacidad de compra de la población. Y ello trastoca toda actividad económica.

Para abatir la inflación existen dos vías: hacer crecer la economía nacional o reducir los ingresos de la población. Pero en México la economía no crece porque no hay suficiente inversión, ni pública ni privada, ni nacional ni internacional. No existe confianza en la forma en que el gobierno está administrando la economía. El inversionista tiene incertidumbre, por eso pospone sus decisiones.

Por esta razón, el Banco de México decidió elevar la tasa de interés hasta situarla en 7.75%, debido a que la inflación anualizada está en torno al 8%. Pero la tasa de interés seguirá siendo negativa, y esta medida no representa una solución al problema del incremento constante en el nivel de precios, ni al deterioro en los salarios.

Al contrario, elevar la tasa de interés tiene efectos peligrosos para una economía tan débil y vulnerable como la mexicana. Un mayor costo del dinero significa disminuir el ritmo de actividad en las empresas. También es desincentivar la inversión productiva, es erosionar la moneda nacional y debilitar el tipo de cambio, así como reducir la actividad bursátil.

El aumento en la inflación significa un deterioro en la capacidad de compra de los salarios, y un mayor deterioro en las condiciones de vida de la población. La mejor alternativa para evitar el crecimiento de los precios consiste en promover un mayor crecimiento en la actividad productiva. Es decir, producir más bienes y servicios. Generar mayor inversión, empleos y mejores salarios.

El problema es que México carece de una estrategia para crecer. No cuenta con una política de desarrollo, viable, coherente y socialmente compartida. Pero sí existen soportes para hacerlo. Se cuenta con 199 mil millones de dólares de reservas monetarias, las remesas anuales son de 55 mil millones de dólares, y el precio del petróleo está en 105 dólares por barril.

Entonces, ¿por qué la economía mexicana no crece para acabar con la inflación? La respuesta es sencilla: no lo hace por la baja calidad de la política. Ésta no genera buenos resultados. No permite aprovechar las oportunidades que se presentan. Debido a la mala política, se dejó de atender lo urgente y también lo que es importante.

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