Opinión

La nueva ‘normalidad’

IDEAS PARA EL CAMBIO

Por  Aarón Sánchez

Aspectos de persona haciendo fila fuera de un banco.(Foto: El Debate / José Betanzos)

Aspectos de persona haciendo fila fuera de un banco. | Foto: El Debate / José Betanzos

México avanza por una senda bastante confusa y conflictiva. Será un largo y sinuoso camino hacia un destino temeroso, inseguro y desconocido. Tampoco se sabe qué consecuencias habrá. Todo es incierto, cada vez más oscuro y ya empieza a ser preocupante. El deterioro hoy se convirtió en algo cotidiano, y a eso se ha dado en llamar: la nueva normalidad.  

Pero ¿en qué consiste esa nueva realidad nacional? Tiene diversos componentes bastante inquietantes. Uno, es la creciente incertidumbre, porque se carece de proyecto de país. Las consecuencias ya son visibles: la sociedad está cada vez más dividida, la economía se ha derrumbado y la política se ha vuelto totalmente infuncional.

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Un segundo componente de la nueva normalidad es la falta de la autoridad frente al incremento de la violencia. Los índices delictivos se dispararon, y la sociedad se encuentra aterrorizada. Hemos visto escenas en la Ciudad de México, Guadalajara y otras ciudades, donde grupos delictivos actúan abiertamente y con toda impunidad. Nadie los detiene, porque no hay autoridad.

El tercero es la paralización en las instituciones de Gobierno. La mayoría no hace nada porque no tiene presupuesto para funcionar. La austeridad gubernamental ha llegado a tal extremo, que se ha dejado de trabajar y de cumplir compromisos. Por ejemplo, en Sinaloa los productores de maíz se movilizan para que la autoridad cumpla los acuerdos previos que se habían hecho.

El cuarto componente de la nueva normalidad es el desprecio gubernamental a todo lo relacionado a ciencia, tecnología, educación y cultura. A esta áreas se les han negado recursos públicos, y constantemente se les señala como espacios de corrupción. Les están desapareciendo diverso tipo de instituciones y fideicomisos, porque la ciencia y la cultura son neoliberales, según afirman.

Un quinto elemento es mover el país hacia atrás, en lugar de hacerlo avanzar. Se perdió el sentido de futuro y de modernidad. Hoy existe un marcado retroceso en todos los ámbitos. Por ejemplo, en economía ya no importan la productividad ni la competitividad. Tampoco las inversiones ni la conquista de nuevos mercados. Eso no tiene validez ni importancia en esta nueva normalidad.

Un sexto componente es el rechazo a participar en los organismos internacionales. El Gobierno quiere encerrarse en el país y evitar la relación con otros Gobiernos. Se está construyendo un enorme muro para que nadie vea desde el exterior las decisiones que aquí se están tomando. Quieren evitar que el resto del mundo sea testigo del derrumbe de México.

Entonces, la nueva normalidad nacional se define y se caracteriza por una creciente incertidumbre, el aumento en la violencia pública, la paralización de las instituciones, el desprecio a ciencia y cultura, el rechazo a la productividad y la competitividad, y la cancelación de relaciones internacionales. Bendito país, ¡adónde irás a parar!

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