Opinión

Los obregones, una nueva moneda

IDEAS PARA EL CAMBIO

Por  Aarón Sánchez

Ya circula en México una nueva moneda. La alcaldía Álvaro Obregón, de la Ciudad de México, tuvo una ocurrencia que tiene preocupados a todas las autoridades e instituciones financieras del país.

El Gobierno local tomó la decisión de emitir y poner en circulación su propia moneda. Se llama el obregón, y se le define como “moneda social del Gobierno”. Todo lo que eso signifique. 

Se imprimieron billetes de 5, 10 y 20 obregones, y próximamente circularán también los de 50 y de 100 obregones. Sin explicar por qué, se fijó un tipo de cambio de un obregón por cada peso mexicano, pero se decidió que no son intercambiables entre sí. Los billetes son de varios colores y todos tienen imágenes del general Álvaro Obregón.

Los obregones están en circulación desde el pasado mes de septiembre. Sus promotores afirman que se trata de una moneda social para impulsar la economía comunitaria. Se utilizan para hacer compras en supermercados y comercios locales instalados en la alcaldía. Es una estrategia para fortalecer la economía local, “generando identidad y confianza”. 

La alcaldesa de Álvaro Obregón, Layda Sansores, afirmó que le tienen envidia porque “nuestros obregones están más bonitos que los billetes del Banco de México”. En tanto, el economista a cargo del proyecto aclara que el objetivo es multiplicar el capital social, pues el dinero es del pueblo. “La moneda local, queda local y se multiplica. Solamente hay un ganón, y el ganón es el pueblo”, señaló. 

Pero esta iniciativa viola todo tipo de leyes en el país. Cuando un Gobierno local emite su propio dinero para desplazar al dinero de curso legal, lo hace por desconfianza hacia el Gobierno federal o por desprecio al Banco Central. La Constitución dice que el Banco de México es el único facultado para emitir dinero, y la Ley Monetaria precisa que la moneda de curso legal es el peso. 

La puesta en circulación de los obregones desplaza al peso mexicano, y también lo pone en duda como moneda nacional. Aceptar una moneda distinta es reconocer que la que hoy circula no sirve para realizar pagos y compras comerciales. Y este es el mensaje subliminal que se manda a todos: que el peso mexicano ya no es útil y tampoco nos representa a todos. 

Ello es grave, porque la mejor forma de destruir a un país es destruir su moneda. Los obregones es otro atentado más en contra de las instituciones. En el Banco de México hay focos de alarma ante la usurpación de funciones. Lo que sucede en la alcaldía Álvaro Obregón es un claro ilícito. El presidente de la Coparmex definió el hecho como “la nueva ocurrencia en la era de la irracionalidad gubernamental”, y tiene razón.

La economía no crece, las instituciones públicas son erosionadas, se cambian las leyes, y ahora también, desde un Gobierno de Morena, se emite una moneda alternativa. Con sus ocurrencias disparatadas, la 4T empuja a México hacia el borde de un peligroso precipicio.

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