Opinión

Alianzas pragmáticas

IDEAS PARA EL CAMBIO

Por  Aarón Sánchez

Ideas para el cambio(Foto: El Debate)

Ideas para el cambio | Foto: El Debate

De cara al proceso electoral del 2021 los partidos y los grupos políticos se encuentran en proceso de negociación para construir la mayor fuerza electoral posible, y respaldar alguna candidatura en común. Sin duda, la suma de fuerza política es algo favorable, pues enriquece la participación ciudadana. Sin embargo, en ocasiones solo se negocia la unidad por razones exclusivamente electorales.

La unidad por afinidad ideológica entre partidos hace muchos años que dejó de tener sentido. Hoy es frecuente que partidos de ideologías no solo diferentes, sino hasta contradictorias, se unifiquen electoralmente. Vivimos tiempos donde los principios partidistas poco o nada importan; tiempos donde la doctrina política nada tiene que ver con la búsqueda del triunfo en las urnas.

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En la actualidad la alianza electoral, más que un asunto de fomento a la democracia, se utiliza solo para sumar votos. También para evitar la aplicación de estatutos partidistas y para evadir diversos ordenamientos de ley. Por ejemplo, cuando se tiene un interés superior por sacar adelante a algún candidato en especial, pero este no cumple algún requisito partidista, y por tanto es objetable, entonces se forma una alianza o coalición electoral entre partidos y así el candidato simplemente es designado.

Este tipo de acciones es un mecanismo para sacarle la vuelta a los estatutos internos y pasar por encima del interés de la propia militancia al nombrar candidatos por designación. Hacen a un lado la verdadera democracia que debería prevalecer al interior de cada organización política. Por eso es frecuente observar alianzas extrañas y sin sentido aparente.

La construcción de alianzas o de candidaturas comunes también se utiliza para garantizar la sobrevivencia de algunos partidos políticos pequeños que no tienen capacidad para enfrentar solos un proceso electoral. No alcanzarían el porcentaje mínimo de votación que exige la ley para conservar el registro. Por eso se alían a un partido grande y negocian en la mesa los votos que no podrían obtener en las urnas.

Por otra parte, la construcción de fuerzas políticas, en alianza o en candidatura común, siempre se limita al aspecto electoral. La negociación gira solo en la elección y muy rara vez se establecen acuerdos en materia legislativa o de Gobierno. Si una alianza o candidatura común obtiene el triunfo, el botín simplemente se reparte. No se formalizan bases políticas sólidas para generar leyes o para instrumentar determinados programas o acciones de Gobierno.

Hoy que están en marcha procesos de negociación electoral, es importante que los partidos políticos tomen en cuenta que en los Gobiernos locales y en el poder legislativo existen grandes rezagos que paralizan el avance de la sociedad, de la economía y de la democracia. Tienen que proponer algo de fondo, pues la situación existente requiere generar respuestas al creciente reclamo de la población.

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