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Opinión

Insistir en la Reforma Electoral

IDEAS PARA EL CAMBIO

Por Aarón Sánchez

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La reforma electoral propuesta por el presidente de la República no logrará aprobarse. Actualmente se encuentra roto el diálogo entre el partido gobernante y la oposición. Y más allá de la discusión que genere, de antemano se sabe que se trata de una iniciativa de ley condenada al fracaso. Pero hay que retomar algunas de sus propuestas.

Al no existir condiciones políticas que pudieran darle viabilidad, reiteradamente se ha comentado que dicha reforma es solo un distractor mediático. Además, es evidente que ningún partido estaría de acuerdo porque afecta directamente sus intereses y disminuye sus espacios políticos.
Pero hoy los partidos no están en su mejor momento para hacer frente a una reforma electoral.

Durante los últimos años han tenido un acelerado deterioro interno, pero también en su imagen social. Su lamentable desempeño en lo electoral y en lo legislativo, les ha creado una mala percepción ante la ciudadanía. Hoy los partidos políticos carecen de ideología y de propuesta para mejorar al país. Se han convertido en instrumentos de grupo para negociar con el poder.

Tenemos partidos debilitados, sin credibilidad y sin arraigo social. Por eso la propuesta electoral tuvo que venir desde el gobierno, y no de los partidos. Sin embargo, hay que insistir en que la reforma electoral se lleve a cabo. Desde una óptica estrictamente ciudadana, es evidente que la iniciativa presidencial supo recoger el verdadero sentir mayoritario de la población.

Salvo un par de temas que definitivamente rayan en el absurdo, como es la desaparición del INE y la elección por voto universal de los consejeros y magistrados electorales, el resto del contenido habrá que analizarlo a fondo para avanzar por el bien del país. Sin duda alguna, el ciudadano está de acuerdo con reducir el financiamiento público a los partidos.

También exige la reducción de diputados federales, de senadores, de diputados locales y de regidores en los ayuntamientos. Estas instancias no han logrado tener un desempeño que les justifique. También la sociedad está harta de escuchar millones y millones de spots publicitarios manipuladores o sin sentido.

Para todos es claro que las cosas no están funcionando adecuadamente en el país, y los partidos políticos y sus legisladores nada han hecho para contrarrestar la situación. Por eso, es indispensable realizar reformas de fondo al sistema electoral mexicano, pero lo tiene que hacer la propia ciudadanía.

Anteriormente esta tarea quedó en manos de los partidos políticos y diseñaron un sistema para su exclusivo beneficio. Ahora habrá que volver a trazar un nuevo mapa que fortalezca la democracia y consolide a las instituciones. Pero esta tarea debe quedar exclusivamente en manos de la sociedad, sin que haya participación de partidos ni del gobierno. México necesita una reforma electoral que beneficie a la población, no a los partidos ni al gobierno.

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