Opinión

Los estigmas del 2021

IDEAS PARA EL CAMBIO

Por  Aarón Sánchez

Foto temática.(Debate)

Foto temática. | Debate

Un estigma es una marca en la piel hecha con hierro candente, dice la Real Académica Española. Esta palabra también es sinónimo de mancha, deshonra, mácula, vergüenza e infamia. Hasta ahora, en torno al proceso electoral 2021 existen demasiados estigmas, falsos o no, pero que deberían ser suficientemente aclarados para tener elecciones limpias y realmente democráticas.

Quizá los rumores que corren solo son producto de la imaginación, de malos entendidos o de perversas intenciones. Por ello, es conveniente atajarlos y despejar cualquier duda. Circulan diversos temas delicados que merecen especial atención por parte de los políticos y sus partidos. La aclaración correspondiente oxigenaría muy positivamente el actual proceso electoral.

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Al menos son ocho los estigmas de tipo político que hoy recorren Sinaloa. Uno, la posible negociación y entrega del próximo Gobierno de Sinaloa al gobierno federal. Dos, el grupo de muy conocidos priístas que, con la total anuencia del líder máximo, estarían dando todo su apoyo y respaldo al candidato a gobernador por Morena.

Tres, el presunto papel de esquirol electoral que fue asignado al candidato de Movimiento Ciudadano, como resultado de un acuerdo en la cúpula nacional. Cuatro, la coalición PRI-PAN-PRD que, por extraña razón, en lugar de fortalecerse parece que día a día se torna más vulnerable. Cinco, el extraño desenlace que tuvo la participación de Gerardo Vargas en el proceso interno de Morena.

Seis, la posibilidad de que Morena cambie de candidato a gobernador debido a la peligrosa fractura que se ha generado al interior del partido. Siete, la inexplicable tardanza en designar al candidato de la coalición y la creencia de que no será ninguno de los mencionados hasta ahora. Ocho, la creciente injerencia de grupos de poder económico y de todo tipo, en la definición de candidaturas.

Todos estos estigmas lesionan la credibilidad en el proceso electoral. Por eso es necesario irlos desmontando uno a uno. Las elecciones no se pueden ver únicamente desde la estrecha óptima de los partidos políticos. Lo que está en juego va mucho más allá de siglas y de colores. La realidad es que los grupos de poder actúan desde todos los espacios posibles.

Existen demasiados intereses en disputa, y ya no hay disciplinas ni lealtades. Eso era cosa del pasado. Las negociaciones están a la orden del día. Además, ningún partido está sólido. Todos corren el peligro de tener escisiones producto de los rumores, la confusión y de la construcción de un escenario electoral que es impredecible para todos.

El proceso electoral aún está en su fase primaria y ya despide olores poco agradables. De continuar así, muchos ciudadanos optarán por abstenerse de participar. Es indispensable limpiar el escenario electoral y acallar la enorme cantidad de rumores acerca de las negociaciones políticas que involucran a partidos y candidatos, y a todo el proceso 2021.

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