Opinión

Un candidato que sume a todos

IDEAS PARA EL CAMBIO

Por  Aarón Sánchez

Foto temática(Debate)

Foto temática | Debate

No basta con lograr ser candidato de un partido, hoy se requiere construir un verdadero liderazgo social para ganar las elecciones. Los partidos tienen un enorme desprestigio. En el proceso 2021 lo determinante será quién es su candidato, así como cuál es su personalidad, trayectoria y su capacidad para proponer y convencer a los electores.

La gente prestará mayor atención al candidato que al partido que lo postula. Por eso, este tiene que ser un líder que atraiga la mayor cantidad posible de electores. Es decir, debe trascender las fronteras de su propio partido, y llegar a públicos mucho más amplios y diversos. Para lograrlo, tiene que reinventar la forma de hacer campaña.

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Algunos candidatos, o aspirantes a serlo, optan por recorrer desesperadamente las comunidades para repartir despensas o camisetas. Si esta fuera una fórmula eficaz para ganar votos, tendrían que conseguir alrededor de 600 mil regalos. Además del enorme costo económico que eso implica, es evidente que un donativo entregado no genera automáticamente un voto a favor.

En política, trabajar demasiado recorriendo el territorio para repartir regalos no significa ser más eficaz o trabajar con mayor productividad o lograr más competitividad electoral. Es obvio que la gente necesita apoyos, pues existe demasiada pobreza. Pero nunca hay que perder de vista que un candidato necesita votos y nada más que votos.

Para lograrlo, un primer paso consiste en superar la endogamia política que caracteriza a los partidos. Un candidato que solo atiende eventos o actividades de su organización política ve muy limitadas su posibilidades electorales. La figura, presencia y la imagen del candidato tienen que ser mucho más grandes que las de su propio partido. Necesita atraer a gente distinta y políticamente diversa.

Además, tiene que generar un motivo suficientemente fuerte para unificar a la gente a su lado. Es decir, debe abanderar un causa poderosa y convincente para reunir a diversos grupos sociales y tener su respaldo para ganar la elección. Esto no lo puede lograr un partido, pero sí lo puede lograr un buen candidato que simbolice y represente los valores, principios e intereses comunes de la sociedad.

Quien pretende gobernar, primero tiene que parecer gobernante. El candidato debe comportarse como una persona de poder. Todo lo que dice, todo lo que hace y todo lo que representa tiene que transmitir el mensaje de que sí tiene capacidad para gobernar. Por eso, en su discurso no debe hablar ni vestir como miembro o activista de un partido político.

El proceso 2021 será especialmente competitivo. Predominarán las siglas partidistas, pero solo podrá ganar aquel candidato que exponga un programa de gobierno novedoso, que genere nuevos espacios para hacer que la gente participe y que haga política de una manera muy diferente a la tradicional. La gente está harta de que le mientan y la utilicen.

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