Opinión

Abuelos del futuro

SURREALISMO CRUDO

Por: Javier Angulo

Una amiga me preguntó en qué otra época me habría gustado vivir, y no supe decidirme por ninguna. Lo normal en estos casos es imaginarse el pasado en términos de décadas. ¿Me habría gustado vivir en los sesentas, para ver si los Beatles eran tan buenos como se dice, o en los cuarentas, cuando la gente contactaba a través de revistas a todo aquel que quisiera batirse en un duelo a puño limpio? Después de darle vueltas al asunto, lo tengo un poco más claro: daría lo que fuera por haber vivido en el futuro. Dos futuros, para ser exactos, uno más lejano que el otro, uno puede que me toque y el otro, pues no. Un futuro en que la humanidad ha evolucionado hasta convertirse en una especie con una conciencia mucho más expandida, que ya sabe todo lo necesario acerca de la existencia y que puede darse el lujo de salir a explorar el espacio al más puro estilo de Star Trek. Y otro futuro, menos lejano, en que los veinteañeros de mi generación ya son abuelos. Quiero ver a todos los que se sienten como peces en el agua de la modernidad, enfrentarse a un mundo que les cambió las reglas del juego y, justo como el abuelo Simpson, ya no saber ni qué onda ("y te va a pasar a ti", sentenció el viejo). Quiero ver brechas generacionales tan severas que ni siquiera hablemos el mismo idioma. Quiero ver abuelos tatuados, con rastas y con pellejos colgantes en las orejas que alguna vez alojaron vistosas expansiones, elogiando las bondades de las drogas naturales y condenando cualquier basura que se metan los nietos del futuro. Y sobretodo, que los nietos vean toda esa parafernalia como cosas de antes, y que de ninguna manera se identifiquen con ello. Cerca de donde vivo, la gente mayor se reúne todos los domingos por la noche para bailar danzón, las señoras se arreglan con lo mejor que tienen y los señores sacan sus trajes de pachuco para dar un toque especial a la hora de mostrar su destreza en el baile. Tiene su encanto. Me pregunto si todavía lo tendrá cuando los abuelos se junten para bailar dubstep o psy trance, cuando las abuelas saquen la blusa de Daft Punk y los nietos se olviden de pensar en qué época les habría gustado vivir.

Twitter: @eljavierangulo