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Adiós al IFE

En unas semanas terminará el IFE y empezará a funcionar una nueva institución, el Instituto Nacional Electoral (INE).

Si se contabiliza desde el inicio del Instituto Federal Electoral (IFE) son 24 años desde su creación en abril de 1990; desde que llegaron los consejeros ciudadanos son 20 años, y desde que se hizo un organismo autónomo son sólo 18. ¿Son pocos o muchos años?

El IFE fue una síntesis institucional de la transición para que los procesos electorales fueran confiables. No es poca cosa, con la historia de fraudes y desconfianza que rodeó la vida política de las últimas décadas en el país. El IFE llegó a tener mucho prestigio en la selva de los intereses políticos y gubernamentales, sin embargo, cuando volvieron esos intereses regresó el conflicto. Hay diferentes etapas en el IFE: la fase inicial de sus primeros años en donde el gobierno estaba al frente de la institución y había mucha semejanza con la vieja Comisión Federal Electoral; luego llegó una etapa de emergencia, en el contexto de la sucesión de 1994, con el levantamiento zapatista, el asesinato de Colosio (hace 20 años) y el clima de miedo, como factores relevantes para el arribo de voces independientes al Consejo General, a pesar de que no tenían línea de mando sobre la estructura electoral. El problema de 1994 fue la falta de equidad en la competencia entre el partido gobernante y la oposición. Luego vino la etapa de la autonomía, el modelo de fondos públicos y acceso a medios, que despejó el conflicto electoral y permitió que las elecciones intermedias de 1997 y la sucesión del año 2000 se llevaran a cabo sin conflicto. En 2003, con la resolución de los expedientes de Amigos de Fox y Pemexgate, era evidente que el modelo necesitaba un ajuste económico y mediático, las campañas se habían encarecido y la abstención aumentaba.

Sin cambios en las reglas llegó de nuevo la fase del conflicto. Los partidos volvieron a manosear la integración del IFE y en la sucesión de 2006 estalló la protesta y regresó la inconformidad electoral. La pequeña diferencia de medio punto porcentual en el resultado de la elección presidencial dejó sospechas sobre la elección. En 2007 se hizo una reforma en el modelo mediático, pero quedó incompleta y en 2009 hubo una campaña por el voto nulo. La sucesión de 2012 estuvo poblada de paradojas y, de nueva cuenta, llegó un movimiento social, #YoSoy132, que cuestionó el modelo mediático, aunque la diferencia amplia entre el primero y el segundo lugar generó un conflicto de menor intensidad. El segundo lugar, aun así, no reconoció el resultado, igual que seis años antes.

El IFE ha sido una obsesión de la clase política por cambiar las reglas del juego. Sin duda, esta institución fue el campo de experimentación de las ocurrencias de los políticos. A través del IFE se pueden ver los avances y retrocesos, las inercias y las dinámicas de cambio. La última ocurrencia ha sido desaparecer el IFE y convertirlo en el INE. A pesar de las inercias y problemas del IFE, su trabajo contrasta con el que hacen los organismos locales que, según algunas voces, están controlados por los gobernadores, es decir, no son autónomos. El INE organizará todas las elecciones del país. La recarga de responsabilidades para esa nueva institución será enorme.

Una parte muy importante de los problemas relevantes con los que tiene que lidiar el IFE están fuera de su órbita de competencia, como el gasto sin control de los gobiernos locales en las elecciones; el clientelismo como forma de relación entre ciudadanos empobrecidos y políticos; la regulación pública de los medios. En todos el Estado ha sido débil.

Ya está en marcha el proceso de nombramiento de los 11 consejeros que tripularán el INE. Esta nueva institución será la encargada de regular el régimen electoral del país, junto con el Tribunal Electoral. El INE se enfrentará a nuevos y viejos problemas, entre los que se pueden destacar dos: establecer autonomía de los partidos y sus cuotas, proceso que le ha restado legitimidad al instituto; pero quizá lo más importante será arbitrar una democracia dominada por el desencanto y la desconfianza. Adiós al IFE…

@AzizNassif