Opinión

Adviento

COMPÁS Y ESCUADRA

Por  Roberto Valdez Prado

Nos encontramos ya en la época de Adviento, la parte del ciclo anual en la que el sol dura menos tiempo del día prodigando su calor y su luz; sus rayos apenas nos llegan ya que el astro está lejos en el horizonte;  pero la oleada de vida y luz espiritual, está en su máximo poder y altura; los mejores sentimientos del alma se hacen presentes en esta época; las familias de nobles sentimientos se reúnen.

Cobran mayor fuerza los sentimientos de unión, armonía, fraternidad, altruismo, tolerancia, compasión, empatía, amor y paz en todos los seres.  Los astros combinan su influencia positiva hacia nuestro planeta. El influjo espiritual de estos días prepara a la humanidad para el renacimiento anual del Cristo Cósmico en nuestra esfera terrestre. Ya se aproxima la noche de Navidad, el solsticio de invierno, cuando el signo de la virgen está en el cielo al oriente a la medianoche; y al día siguiente el sol empieza de nuevo a ascender en el horizonte y a aumentar gradualmente su calor y su luz; astronómicamente renace, para salvar al planeta del frío y del hambre.

En algunas partes se celebra la fiesta de la luz, esto en virtud de que la luz siempre ha sido asociada con la divinidad, el bien, el conocimiento, el calor de los sentimientos positivos. Nacerá el espíritu de Cristo y comienza a fecundar los millones de semillas para que los hombres y animales puedan tener alimento físico. Por esa gran influencia cósmica, numerosas tradiciones y religiones dicen que es el día de nacimiento del hijo de Dios. Es el caso de Horus, Mitra, Adonis, Dionisos y nuestro Jesús, solo citando a los más conocidos. Cobremos conciencia de esos hechos cósmicos, y recibamos al Cristo naciente en nuestros corazones.