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Opinión

Afectará su estilo de vida

SAPIENZA
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Por: Emmanuel

El 70 por ciento de los estudiantes de la llamada Ivy League, que agrupa a ocho prestigiosas universidades estadounidenses como Harvard, Yale y Princeton, contestaron a una encuesta diciendo que si el gobierno de su país se volviera islamita, su estilo de vida no sería afectado. Lo anterior, no demuestra sino la ignorancia de mucha gente en cuanto a que los gobiernos islamitas son integrales e incluyen la política y la religión como parte del gobierno. Prácticamente, no hay país musulmán que no sea gobernado por un dictador, que mediante la fuerza reprime cualquier acto que considere disidencia a la religión islámica o el gobierno. Lo que a menudo encuentran quienes no se apegan a las rígidas —y absurdas— leyes musulmanas, son encarcelamiento arbitrario o asesinato oficial. Hay una intolerancia total a cualquier credo que no sea el islam, y quien es seleccionado a morir por transgredir las leyes islámicas, en la mayoría de las veces ni siquiera sabe de qué se le acusa. Veamos. Tras la revolución de 1979 en Irán, se vieron las severas consecuencias sociales que sufrieron todos sus habitantes. El ayatolá Jomeini, y quienes le han sucedido, se han convertido en líderes político-religiosos, que son el intérprete final de la ley, y son quienes presiden la milicia, las guardias revolucionarias y la judicatura. Pero igualmente controlan al presidente, y tienen el derecho de decidir sobre los gobernantes del pueblo. Los ciudadanos sufrieron las consecuencias. Se revisaron los libros de texto y las universidades mixtas se convirtieron en instituciones de un solo sexo; se castiga a las mujeres que se maquillan o no se visten de acuerdo al código islámico, se cerraron los clubes nocturnos y los bares, se prohibieron la música y el baile en público, la prostitución y las drogas. Estas últimas dos son castigadas con la pena de muerte. No están permitidos los juegos de azar ni el alcohol, la homosexualidad o la pornografía. En un grado u otro, esto puede encontrarse en todos los países musulmanes, desde Marruecos hasta Filipinas. Por lo tanto, son ilusos quienes piensan que un gobierno islámico no cambiará su estilo de vida. ¡Vaya si coartará sus libertades! El mejor ejemplo de ello es Irán.