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Agotamiento extremo

GUASAVE

Guasave.- El desenlace de las más recientes elecciones de alcalde y diputados en Guasave, es sin duda, para el PRI un claro y contundente mensaje de parte de los votantes en el sentido llano de que esa mayoría ya no quiere nada con el partido que dejó de ser hegemónico por excelencia.

Entonces para Marta Tamayo, quien hoy dirige el Comité Directivo Estatal del instituto político de marras, que ayer estuvo en una reunión con muchos priistas del ala malovista y los llamados "duros" a los que parece que ya les aplicaron "aflojador", lo que pasó en julio pasado deberá ser un punto de reflexión, pero también de reacción y acción.

Que se recuerde el PRI, que desde siempre había sido imbatible por todos los costados, -ganador de alcaldías y diputaciones en Guasave- acabó por ser derrumbado por casi todos los lados, pues a la debacle sólo sobrevivió Ramón Barajas al pepenar apuradamente la curul en el Distrito Séptimo.

La Tamayo, su dirigente local y la nomenclatura, esta última asumida como priista "químicamente pura", tendrán que admitir que el fracaso del año pasado constituye la señal de un agotamiento extremo que requiere urgentemente de renovaciones a fondo.

Pero más allá de eso, los priistas que quedaron huérfanos de poder y aún los que todavía están de pie tras el fragor de la batalla, intentan en todos los aspectos la reconciliación política con más de la mitad de la sociedad que le dio la espalda.

Si en los siguientes tres años en los que el PRI andará sin el apoyo del gobierno que siempre había tenido, no logra conjugar factores fundamentales para incrementar su rentabilidad electoral que perdió a pasos acelerados en los últimos años, volverá a marcar el derrotero hacia un nuevo fracaso.

Por supuesto al PRI no le será fácil y menos si no actúa, porque por otro lado el actual alcalde, Armando Leyson, hará lo que tenga que hacer para mantenerse vigente con un buen gobierno, que sería de esperarse, para de tal manera manejar su propia sucesión, si no con alguna figura del PAN, a lo mejor con algún priista afín al malovismo, de los que hay muchos y con muchas ganas de entrarle al negocio.

Lo que viene.- Luego entonces dentro de ese escenario político y social en que el PRI vive, ¿o sería mejor decir, subsiste?, se antoja complicado que sus organizaciones filiales, principalmente la CNC, vayan a cambiar drásticamente sus procederes partidistas y sectoriales.

Casi se puede adivinar que las sucesiones, en el Comité Municipal del PRI, que es la más cercana y posteriormente en las organizaciones ejidales, van a ser un verdadero "San Quintín".

En esos procesos los variopintos grupos de influencia tratarán cada quien por su "mecate", imponer voluntades con miras, por lo pronto a la diputación federal a contrapelo de la unidad y el avenimiento de intereses que necesitan, aunque vaya a reventar en peores cuarteaduras a las que lo despeñaron hasta el fondo.

Para la elección que viene el PRI y su principal bastión, el campesinado, que en buena parte lo abandonó en el pasado proceso, es probable que el otrora partido invencible llegue sin candidato fuerte y sumamente vulnerable ante sus eventuales rivales.

En esas condiciones y ya con Leyson Castro en plenitud del ejercicio del poder en Guasave, dentro de un año y medio cuando se produzcan las elecciones para diputado federal, no habría que sorprenderse que vuelva a pasar lo de julio anterior: que otra vez gane el ala malovista del PRI. O en su defecto bajo las mismas siglas un candidato del PAN, cobijado por los mismos.