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Agradecerle a 'Los quejosos'

RINCÓN BEISBOLERO

Oposición. Un juez muy celoso de su deber y un abogado ansioso de notoriedad, han sido una buena mezcla para que el asunto del nuevo estadio de beisbol en Culiacán llegue a un punto sin retorno. Los plazos se vencieron y tal parece que todo se irá hasta 2015.

No habrá mucho qué agradecerle a "los quejosos", nada por lo cual externarles un "sentido reconocimiento" ni brindarles tributos con cenas u homenajes.

Lo suyo ha sido vender la idea de que el Ángel Flores es una especie de monumento nacional o una de las siete maravillas del mundo, versión que bien aderezada de exageraciones y verdades a medias, acompañadas por un buen amparo, han detenido a un proyecto de embellecimiento urbano que vale la pena.

Por supuesto que las "razones" de "los quejosos" han desfilado generosas y profusas en las redes sociales, contaminadas ambas con los supuestos que alimentan una oposición que pareciera tener como consigna "el beisbol vale madre".

Quién sabe si esto pudiera cambiar si hubiera una candidatura a presidente municipal de por medio.

¿Gracias? Ayer escribíamos que suponer a Culiacán sin beisbol no era precisamente para vivir llenos de gratitud con este reducido grupo de "quejosos", quienes han comprado de muy buena manera su discurso. Intentar polemizar con ellos es tratar de convencer a Maduro de que Venezuela no es un paraíso.

Nos acordamos de aquella tira de Mafalda: una mosca no detendrá a un tren pero, ¡ah cómo fastidiará al maquinista!

Quien sea que despoje por pruritos o animadversiones de toda índole a una ciudad, cualquiera que esta sea, de un entretenimiento familiar (gratis o pagado) no espere recibir agradecimientos.

¿Acaso la familia que desde hace 50 años elabora y vende papitas en el estadio o de los productores de la región a quienes compran las papas?

Ni modo que los vendedores de cacahuate que consiguen su producto en el valle de Mocorito o el "Colo", el que despacha los churros, o quienes se surten de las salchichas asadas.

Tampoco vemos lanzándoles flores a los vendedores de refrescos, pizzas, tortas, tacos y golosinas, que durante esos cuatro meses podrían sumar ingresos a sus economías personales y familiares pero que a la vista de "los quejosos", serían meramente "daños colaterales".

Alfombras. Cuando en Guasave brotó la crisis en la cual surgió la posibilidad de que la ciudad se quedara sin beisbol, hubo preocupación de la asociación de hoteles porque los cuatro meses en que recibía visitantes convocados a ver pelota estaban en duda, igual que los restauranteros.

Los vendedores ambulantes que se instalan afuera de los estadios para vender todo tipo de mercancía, incluso productos "pirata", lo mismo que los taxistas que en noches de juego realizan viajes que les completan el día o los taqueros que reciben "marchantes" al final de cada jornada.

Y ya ni decir de las familias que tienen en el beisbol, un espectáculo que enlazaba gustos y preferencias, con los padres felices de acudir con sus niños vestidos de peloteros.

"Si no nos oponemos a la modernidad, solo queremos legalidad", parece la consigna. Pero más bien suena a "vale madre el beisbol, no importa, nada le pasa a la ciudad si no hay pelota".

Y así las cosas.

Anuncio. Y mientras todo esto se genera, en lo estrictamente deportivo se anuncia que será este sábado la conferencia de prensa del club Tomateros, que el show debe seguir. Supondríamos que "los quejosos" no buscarán un amparo para prohibir que se lleve a cabo dicha conferencia.

Y es que "la voz de las minorías" vaya que parece tener peso.