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Opinión

Manchando el legado, otra vez

PISTA DE DESPEGUE

Por Agustí­n Galván

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Según contó Jason Blum, la idea de realizar una nueva versión de Halloween inició a mediados del 2016. Dimension Films perdió los derechos de la franquicia al no poder realizar otra película tras la dupla de Rob Zombie. Los derechos regresaron a Miramax y, por un acuerdo, acabaron en las oficinas de su productora, Blumhouse. Blum dice que lo primero que hizo fue convencer a John Carpenter, coguionista y director de la cinta original, que debía regresar a la franquicia como asesor, productor y compositor de la música.

Carpenter, reacio a participar en remakes, reboots o cualquier otra cosa relacionada con sus míticas películas, y que lleva años retirado del cine, concentrado en una exitosa carrera musical, dijo que fue la idea, no de reiniciar la franquicia, sino de continuarla a partir de la cinta original, lo que lo convenció. Luego de asegurar al creador (o bueno, cocreador junto con la finada Debra Hill), vino el trabajo de encontrar guionistas y director. Blum dice que llevaba años interesado en trabajar con David Gordon Green.

En concreto desde que vio su película George Washington. Ambos tienen en común el realizar películas de bajo presupuesto que acaban siendo distribuidas por los grandes estudios, pero la diferencia es que Blum se especializa en cintas de horror/terror, mientras que a Green se le suele relacionar con comedias. Sin embargo, corría el rumor de que Green estaba en pláticas para realizar un remake de Suspiria, otro clásico de horror de los años setenta.

Así que Blum le manda un correo en el que le proponía trabajar en Halloween con el plus de que Carpenter estaba a bordo, además de que tendría control total. Así fue que Green, junto con Jeff Fradley y Danny McBride, escribieron el guión de lo que fue Halloween del 2018. Y cumplieron con del hecho de continuar la historia de Laurie Strode (Jaime Lee Curtis), una de las sobrevivientes de esa noche fatídica de Halloween de 1978 en la que un asesino fugado del psiquiátrico aterrorizó el apacible poblado de Haddonfield.

Cuarenta años después, Strode sigue convencida de que mientras Michael Myers, que inició sus asesinatos siendo niño, muera, ella no podrá bajar la guardia. Eso la hizo perder amigos y que sus familiares (salvo su nieta) la quieran lejos. Es la loca del lugar. Obviamente, cuando Myers vuelve a escaparse y aterroriza el pueblo, quién está preparada para hacerle frente es Strode.

Todos esos años de ostracismo y paranoia terminan teniendo sentido. Y así es como llegamos a la inevitable secuela de la secuela, Halloween Kills, ombligo de la trilogía que culminará el año entrante. Y bueno, lo único que diré de ella es que el problema que están teniendo estos títulos de horror que se han estrenado últimamente, muchos de ellos apadrinados por Blumhouse, por cierto, es que, sí, está bien decir algo, pero eso no debe ser lo que defina la película.

En Halloween Kills encontramos una de las escenas más violentas de una franquicia que no destaca por su violencia, además de peroratas eternas que podrían resumirse en: si escuchamos a tontos, la muchedumbre gobernará. Sin embargo, lo que no hay aquí es una película que merezca llamarse Halloween. Y de esas ya hemos tenido varias. 

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