Opinión

Productos de su tiempo

PISTA DE DESPEGUE

Por  Agustí­n Galván

Supongo que lo recuerdan. Ocurrió durante la promoción de Spectre, la cuarta película en la que Daniel Craig interpretó al espía James Bond. En una entrevista, una reportera le preguntó algo bastante obvio al actor tratándose de un capítulo más en una serie de películas que tenemos desde los 60: ¿Están pensando en la siguiente películas? Craig, que luego dijo que sus palabras debieron tomarse en sentido figurado, le respondió que prefería romper una copa y abrirse las venas con uno de los vidrios resultantes que hacer otra cinta de Bond. Entonces el infierno se desató en la prensa internacional. ¿Quién será el nuevo Bond? Se dijo, entonces, que para estar acorde a los tiempos, Bond debía ser ahora alguien negro. Y también se habló mucho de que ahora debía ser mujer. El nombre sería: Bond, Jaimie Bond. Finalmente, fue la actriz Rachel Weisz, esposa de Craig, la que dijo algo que aparentemente sirvió como pausa a esas discusiones.

En su opinión, ya que le preguntaron, ella sentía que Bond debía ser siempre ese hombre caucásico de siempre y que, en todo caso, si tanto querían a una mujer o a un negro en el papel, pues que se sirvieran de ese mundo ficticio para crear a un personaje tal y como lo quieren. Cuesta admitirlo, pero esas discusiones sobre cambiar el sexo o la raza a un personaje, cuando se han llevado a la práctica, no han sido nada exitosas. Y que conste, hablar de Bond como mujer o interpretado por un negro no es nada nuevo.

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Pocos recuerdan que entre los candidatos para interpretar al espía para Goldeneye (1995), que tuvo a la primera M interpretada por una mujer (Judi Dench), uno de los actores que casi consigue el papel fue Colin Salmon (que finalmente obtuvo un papel secundario como el espía Charles Robinson). También que al menos dos compañeras del Bond interpretado por Pierce Brosnan en dos películas, casi tuvieron sus respectivos spin-offs: la Wai Lin que interpretó Michelle Yeoh y la Jinx Johnson de Halle Berry. ¿A qué vengo con todo esto? A que vi Enola Holmes (2020, Reino Unido), dirigida por Harry Bradbeer y cuyo guion escrito por Jack Thorne está basado en una serie de novelas juveniles escritas por Nancy Springer, y que solo se trata de la reinvención femenina de otro personaje inglés, caucásico y masculino producto del su tiempo, y lo primero que pensé fue en eso que dijo Weisz: sí, así es como debe hacerse.

El personaje de Enola Holmes (Millie Bobby Brown) es el de una adolescente rebelde en la época victoriana, a la que se le desaparece la mamá (Helena Bonham Carter) y a la que se le aparecen sus famosos hermanos Sherlock (Henry Cavill) y Mycroft (Sam Claflin) para hacerse cargo de ella. Ella simplemente se empeña en descubrir qué pasó con su madre y listo. Trama sencilla, sin complicaciones, y con una idea bastante clara: que este sea el primer capítulo de una posible saga de películas para Netflix ¿Lo conseguirán? Depende de cuánta gente vea en estos días Enola Holmes, qué tanta presencia tiene el título en redes sociales. Estamos pues, ante un productor de su tiempo.  

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