Opinión

Terapia pública

PISTA DE DESPEGUE

Por  Agustí­n Galván

Fue Tim Burton el que, durante una entrevista, lanzó la siguiente frase: “Hacer películas es mi terapia. Una bastante cara”. Busqué el contexto de la frase, por mera curiosidad, pero no lo encontré. Lo que sí encontré fueron versiones de la misma, dichas por otros artistas y hasta por el mismo Burton. Recuerdo que en su momento leí esa frase y creo que hasta la escuché durante una entrevista. Solo quería estar seguro de que Burton la había soltado mientras promocionaba Sombras Tenebrosas, que estrenó en el 2012. ¿La razón? Siempre he pensado que esa cinta es su “versión” de la agria ruptura que el director tuvo con su novia de años, la actriz y modelo Lisa Marie.

Y eso es lo que pensaba, en cómo algunos realizadores pasan de la mera etiqueta de “autobiográfico” en ciertas obras, para mejor dejarnos la libertad de estamparles la etiqueta de: “terapia pública”. Y cómo algunos otros, incluso cuando dejan abierta la posibilidad de que a tal o cual obra suya bien podríamos verla como “terapias públicas”, logran legarnos un ensayo sobre el único tema que jamás se agota: las relaciones. Uno de esos que han logrado eso último es Noah Baumbach (1969, Brooklyn).

Ya desde su cinta Historias de Familia (2005), su cuarto largometraje, Baumbach comenzó a especializarse en relatar separaciones. Por eso, con su última entrega (que ya llegó a Netflix, por cierto), Historia de un Matrimonio (2019, Estados Unidos y Reino Unido), puedo decir que estamos ante su “summa”. Por ende, tanto lo biográfico como lo referencial está aquí a la orden del día.

Historia de un Matrimonio es una cinta que no relata cómo una pareja se enamora (que sí, eso forma parte de la trama, pero no es lo que importa), sino sobre cómo una pareja que en algún momento de su vida sintió “algo” por otra persona, y “eso que sintió bastó para iniciar una vida en conjunto, se separa. En este caso, estamos ante el divorcio del director teatral Charlie (Adam Driver, con la actuación del año), y de su esposa y actriz, Nicole (Scarlet Johansson). Él siguió con lo suyo: carrera, mundo; mientras que ella abandonó parte de su éxito y mundo para vivir a su sombra. ¿Y qué sucedió? Que hay cosas que una pareja puede soportar, perdonar; mientras que hay otras con las que simplemente no se puede vivir.

Esa es la película que nos entrega Baumbach: nos toca a nosotros experimentarla como mejor queramos. Lo que sí diré es que otra cosa que recuerda esta película es lo que escribió Manuel Vilas en su novela Ordesa: “Entonces supe que la muerte de una relación es en realidad la muerte de un lenguaje secreto”. Verdad pura y dura.

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