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Al borde del desespero

NUESTRA OPINIÓN ESTATAL

No obstante, las manifestaciones de los hombres del campo que amenazan con desbordarse a acciones más virulentas, el gobierno federal no parece estar dispuesto a ceder a las pretensiones de que se generalicen los estímulos a productores de maíz.

La propuesta de Aserca para un pago diferenciado, no satisface las demandas de los productores, advirtiendo que los apoyos a los que se compromete, sólo les alcanzaría para medianamente cubrir los gastos de producción.

Es decir, según cuentas de los maiceros bajo el esquema ofrecido, a lo más que podrían aspirar el grueso de los agricultores, es de poco menos de 700 mil pesos, pero no les alcanzaría para comer.

En contraparte, los hombres del campo, a través de sus organizaciones, estarían demandando que la propuesta del gobierno se amplíe hasta las 20 hectáreas, lo que de algún modo generaría recursos más decorosos que les ayude a sobrevivir el resto del año a sus familias.

Y mientras la irritación crece con posibilidades de salirse de control y puedan ocasionar una convulsión social y política en Sinaloa, los responsables del gabinete agropecuario, cuando vienen, sólo lo hacen para "torear" los ánimos de la gente que está ya al borde de la desesperación.

Y es que no sólo es la irredituabilidad en los precios para las cosechas de maíz los que amenazan la, de por sí, endeble estabilidad económica, sino que por otro lado, enfrentan graves problemas con los acopiadores de frijol que a más de tres meses es hora de que no acaban de liquidar la producción que se les entregó.

Lo más grave es que un alto porcentaje del frijol cosechado y entregado a los "Coyotes" de Sinaloa, que no suman más de cuatro, ya comercializaron en los mercados internos y extranjeros la producción, obteniendo pingües ganancias a costillas del sacrificio de los frijoleros de Sinaloa.

Y por si algo les faltara a los agricultores para sumirse en el total desaliento, no encuentran en ningún lado el respaldo que deberían darles para obligar a los industriales a cumplir con los compromisos pactados, pues evidentemente entre estos y el gobierno existe una abierta complicidad que mueve a la sospecha de que están involucrados en ese gran negocio.