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Opinión

Los ODS desde lo local

Por Alan Yasser

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Los “Objetivos de Desarrollo Sostenible” o mejor conocidos por sus siglas “ODS” hacen referencia al compromiso adquirido por todas las naciones miembro de la ONU en el año 2015 con miras al año 2030 y van desde poner fin a la pobreza y proteger al planeta, hasta lograr la paz y la prosperidad de la humanidad. Constan de 17 objetivos, cada uno con sus metas específicas, que son en total más de 300. Esto que de inicio se lee muy ambicioso y los escépticos podrían argumentar que quedaría como letra muerta, ha tomado una relevancia sorprendentemente positiva, y las naciones de primer mundo, empresas transnacionales y organismos internacionales se lo han tomado muy en serio.
Este año, en el marco de la Expo 2020, con sede en Dubái, se llevó a cabo la Global Goals Week (Semana de Metas Globales) donde mandatarios de distintas naciones, líderes de opinión, académicos, empresarios y miembros de la sociedad civil participaron en una revisión de avances, debate y propuestas. Fue un escenario abierto donde desde la primera ministra de Nueva Zelanda, la secretaria general adjunta de la ONU, Bill Gates y ciudadanos que acudimos con una previa aplicación y aprobación del comité organizador, compartimos ideas, experiencias, casos de éxito y retos. Trascendiendo lo que a continuación les comparto; lograr un desarrollo social y económico equitativo priorizando el cuidado del planeta es un asunto complejo, y demasiado serio como para asumir que los gobiernos nacionales son el único responsable, si bien llevan la batuta en asuntos diplomáticos, quienes tienen mayor contacto con la ciudadanía son los gobiernos locales, además les comparto de manera personal que llamó mi atención cómo muchos de los casos de éxito parten de la sociedad civil y la academia con el apoyo del sector privado, en América Latina cuando pensamos en asuntos públicos pensamos que el gobierno es el único responsable, cuando estos están ya saturados de problemáticas complejas, además cuando leemos sobre asuntos o acuerdos internacionales lo vemos como algo muy lejano y ajeno, a lo que no pertenecemos, nada más alejado de la realidad.
Observo de manera optimista una nueva generación preocupada por las condiciones en las que están recibiendo el planeta y las cada vez más reducidas oportunidades de acceso a salud, vivienda, empleo bien remunerado y todo lo que lleva consigo el bienestar. Ninguna de estas tareas son ajenas a la participación de la sociedad civil como principal actor, la academia y las universidades como apoyo técnico, el sector privado como impulsor y los gobiernos locales como un medio que brinda las condiciones que los unen y respondiendo por las obligaciones inalienables que le competen en materia de servicios y  gobernanza. En síntesis, es en las comunidades desde donde se cambia el mundo, una agenda global carece de sentido si no se parte desde lo local, un acuerdo entre naciones no trasciende si sus comunidades no son participes. Y los casos de éxito a gran escala provienen de esfuerzos ensayados antes que todo en pequeñas comunidades, los ciudadanos y las instituciones locales alrededor del mundo están poniendo la muestra. Gran oportunidad para México y América Latina para pensar distinto.

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