Opinión

Alcaldes violentos

Por  Fernando Zepeda

Alcaldes violentos. A 18 días de que concluya el 2019, la balanza es negativa. Los alcaldes de Mazatlán, Culiacán, Ahome, Guasave y Escuinapa se han encargado de probarles a los sinaloenses que se equivocaron en la elección del 2018. Al margen de la falta de resultados. De obras y mejoras en los servicios públicos, los caracteriza una actitud en común: su virulenta violencia contra los medios de comunicación...Y contra sus síndicos procuradores que han intentado cumplir con sus funciones. Y hasta amenazas han recibido. En Mazatlán, el morenista Luis Guillermo Benítez arrancó el año atacando, desprestigiando y descalificando a los medios de comunicación. En sus discursos públicos se encargó de descalificar a periodistas y medios. En entrevistas intentaba inhibir a los periodistas y los señalaba de estar al servicio de quienes querían dinero a cambio de no ser criticados. En una falta grave de respeto intentó mediatizar sus ataques a la prensa con una invitación a una “taquiza” en el mismísimo despacho del alcalde. “Taquiza” que después se intentó hacer creer que con eso se demostraba que él respetaba a los periodistas. Los ataques continuaron. Y cierra el año con una arremetida en contra del concesionario de TVP en Mazatlán, el empresario Rodolfo Madero, a quien “clausuró” un complejo turístico en construcción, que días después, por orden judicial, tuvo que aceptar que se reanudara. Para los “amigos” del alcalde Benítez (que por cierto muchos dejaron de serlo), si a ellos los desconoció y en algunos casos atacó, con mayor razón lo hace contra los periodistas. “El Químico”, coinciden, perdió la razón...Y el piso. En Culiacán, los ataques contra los periodistas son constantes de parte del alcalde morenista, Jesús Estrada Ferreiro. Limitado evidente, agrede a los periodistas en cada entrevista. En lugar de responder a las preguntas se altera y ataca verbalmente. A punto está de llegar a los puños. La locura es evidente. Y dice, y lo peor es que cree, que los medios de comunicación son sus enemigos. Y los ha llegado a calificar como “terroristas”. En Ahome, el alcalde Guillermo Chapman arrancó el año con conflictos de personalidad que primero lo condujeron a sacar con la fuerza pública al primer gerente de la Junta de Agua Potable. Y las cosas empeoraron cuando arremetió violentamente contra la síndica procuradora, Angelina Valenzuela, quien recientemente dijo que teme por su vida. Violento como es, los periodistas poco lo entrevistan porque pierde fácilmente las cabales. En Guasave, la alcaldesa Aurelia Leal y sus cercanos se la quisieron dar de muy estrategas y que les asesinan al secretario del Ayuntamiento. Hecho que está siendo investigado y que pudiera arrojar datos nada gratos para esa administración municipal. En el otro extremo del estado, en Escuinapa, el alcalde morenista Emmett Soto Grave mostró su grado de violencia en contra de la síndica procuradora, Olivia Santibáñez, que denunció amenazas en su contra y obstrucción a sus labores. Pobre Sinaloa, que sin quererlo entregó su voto a personajes de Morena sin conocerlos realmente. ¡Qué chasco!

La otra cara. En el Senado, la labor del senador sinaloense Mario Zamora, además de sobria, ha resultado fructífera. Los agricultores y ganaderos de Sinaloa deben de saber que en Zamora encontraron un aliado que en todo momento buscó que estas dos importantes actividades económicas en el estado recibieran el reconocimiento y apoyo federal. Zamora sí puede darle la cara y hablar de frente con los líderes del campo sinaloense. Y tendrá que hacerlo para que sepan quiénes los traicionaron.

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