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Opinión

“Alegraos y regocijaos”

Por: José Martínez Colín

Para saber. Hoy en día se nos ofrecen cursos, publicaciones, conferencias o mensajes en Whatsapp o internet sobre superación personal, para desarrollar nuestras capacidades, sean físicas o mentales. Se multiplican los “gym” o “Escuelas de superación”. Nacemos con muchas posibilidades para desarrollarnos e irnos perfeccionando. Nuestro Señor nos recuerda: “Sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto”. Dios nos crea para que lleguemos a la verdadera perfección, a la santidad. A ello dedica el Papa Francisco su último escrito. Lo publicó el pasado 9 de abril de 2018.  Estas palabras las dice nuestro señor Jesucristo al invitar a alegrarse en el caso de padecer por Él, “porque vuestra recompensa será abundante en los cielos” (Mt 5, 12). Así se puede ser alegre aún en medio de sufrimientos, pues hay una esperanza firme.

Para pensar. San Gregorio Nacianceno formuló una valiosa definición del hombre como el “ser viviente capaz de ser divinizado” (Discursos, XLV, 7). Aquí se nos muestra que el hombre ha sido creado con un fin, con una meta: su perfección, su santificación. La divinización del hombre consiste en que la imagen divina sea cada vez más fidedigna.

Para vivir. El objetivo de su escrito lo señala el Papa al inicio: “Hacer resonar una vez más el llamado a la santidad, procurando encarnarlo en el contexto actual, con sus riesgos, desafíos y oportunidades”. Y nos exhorta: “No tengas miedo de la santidad. No te quitará fuerzas, vida o alegría. Todo lo contrario, porque llegarás a ser lo que el Padre pensó cuando te creó”.