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Opinión

El David Aguilar y sus ‘afuerismos’

POR AUMENTO Y DISMINUCIÓN

Por Alexander Quiñónez

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audima

Enero se ha ido rapidísimo. Se siente como si hubiese durado un parpadeo. Como el instante de un atropello. Sin embargo, el David Aguilar (Culiacán, 1983) vino a la ciudad que lo vio nacer y eso hace que el mes tenga su valía, su peso y corporeidad de lo bien vivido.

El detonante para la presentación del cantante fue su libro Afuerismos del interior, en el que su autor reúne “afuerismos”, que son textos breves que David Aguilar ha publicado en la red social de Twitter por más de una década, pues lleva twitteando desde el inicio de dicha red y que, como él lo dice, son como el ver el tintero de su proceso creativo.

El David, quien ha trabajado con artistas como Natalia Lafourcade y Mon Laferte, planea estar ‘festivaleando’ próximamente y afortunadamente se dio, en esta danza de la realidad, que en el Café Teatro Cúcara y Mácara se diera la presentación del libro en Culiacán. Y aquí, aunque menos numerosa por el espacio físico que la presentación del libro, por finales de julio en Ciudad de México y a la que también asistí, se dio algo que allá en la capital no vi: el tener reunidas a un montón de personas que estiman y quieren y admiran al David desde hace montones de tiempo y de lugares tan diversos como las aulas escolares, la plazuela Rosales o el Festival de las Artes Navachiste.

Sobre la obra, el músico comentó que un buen día el editor de una casa editorial muy joven lo buscó para hacer un poemario. De entre “los estira y afloja” de la idea de un libro acabó dándose el proyecto de compilar textos breves que el cantautor ha ido escribiendo en una de sus cuentas en redes sociales, es ahí donde el David comparte “su tintero”, lo más suyo que le sale de sus ideas y pone ante la mirada de todos tanto un poco por estar vigente, un poco por ocioso, y también por no ser olvidado. De ello se fue conformando un libro que no podía haber sido escrito en poco tiempo, pues en sus páginas se siente la fuerza de diversas temporalidades y también del espacio en que el David estaba al escribir esos breves textos tipo aforismos que él ha dado en decantar en el término “afuerismos”. Incluso es un libro que a pesar de su corta extensión no se puede leer de una sentada, pues te hace reflexionar. Justo sobre eso la comentarista del libro, la escritora Mariel Iribe Zenil, -amiga del David desde la infancia-, señalaba cómo algunos “afuerismos” tienen casi que ser descifrados. La obra tiene, entre varias cosas que me gustaron, el que cada tantas páginas hay una hoja entera en negro, que es como una invitación a detenerse, a dejar respirar el libro y la mente que lo va desentrañando.

El libro es como entrar a las ideas de su creador, uno puede sentir, aunque sin certezas, el estado emocional o creativo de su autor y al ahondar sobre eso contaba el David que tiene el celular lleno de notas de voz, con unos cuatrocientos o quinientos archivos y con el bloc de notas con “muchos, muchos, muchos textos que querían ser canción y que en algún momento quizás lo sean”. De lo que resulta que actualmente busque hacer los “matchs” entre todos esos audios y todas esas letras para dejar nacer nuevas canciones, aunque lo grave de “ese buen problema”, como él llama a la situación, es que en el hacerlo nazcan otras rolas nuevas que él ni pensaba existirían.

Este extraordinario cantautor culichi, que así como el pintor José Luis Cuevas decía del creador mazatleco Antonio López Sáenz de que el segundo, a pesar de sus años en Ciudad de México y otros lugares no dejaba de plasmar sus raíces en su obra, explicaba que tiene así de listos y armados, ya bien conceptualizados para meterse al estudio y grabar tiene unos cinco o seis discos, entre ellos uno de boleros, uno de canciones con toque electrónico en guitarra, un homenaje a María Grever, uno de rancho/folk de canciones norteñas y uno que se va a llamar Simples baladas melancólicas, este último compuesto por piezas que suenan como canciones italianas un poco tipo Eros Ramazzotti. Y se queda el David con el cuestionador sentimiento de cuándo va a ver la luz todo eso… Para cerrar su presentación el músico cantó un par de sus canciones, una de ellas parte del nuevo material que estrenará a inicios de febrero. Y ya al acabarse el evento no podía perderse la ocasión para seguir compartiendo un poco, ya en otro espacio, con charla y canciones, y también eso fue formidable, como increíble es el que el David cree su obra y nos regale canciones.

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