Opinión

Alito se clavó un clavito… en el coco

El asalto a la razón

Por Carlos Marín

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El dirigente del PRI exhibe su pequeñez y da la razón a sus prominentes correligionarios.

Las personalidades del Partido Revolucionario Institucional que con sobrados argumentos cuestionan su deplorable gestión y lo exhortan a dejar la dirigencia deben estar felices ante la descomunal estupidez que Alejandro Alito Moreno cometió ayer con su propuesta de que se facilite la adquisición de armas de fuego para que “las familias” tengan acceso a las de mayor potencia que hoy se pueden obtener legalmente.

Arropado por desconocidas y desconocidos compañeros de viaje y bajo el escudo del traqueteado partido al que se aferra, intentó justificar su disparate “para que con mayor facilidad las familias mexicanas puedan acceder a armas de mayor calibre, a efecto de que puedan proteger sus casas, sus negocios, sus vidas. A la gente que está indefensa”, pues los criminales “llegan a las casas, a los negocios, y asesinan a mujeres y hombres que no pueden defenderse porque no hay un control y registro para que puedan tener esa disposición”.

Con patética solemnidad, expresó:

“Lo digo con mucha responsabilidad, pero sobre todo porque ya no se puede vivir lo que está viviendo este país” (así le dice a México), porque “este país se cae en pedazos en la inseguridad…”.

En su ataque de estulticia aguda, dijo de pilón la babosada de que los efectivos de las instituciones y corporaciones federales puedan llevar el armamento reglamentario a sus casas para que las puedan disparar inclusive cuando estén francos.

¿Y por qué no incluye a los policías estatales y municipales?

Con la complicidad de diputados adictos, anunció:

“Presentaremos una ley (en todo caso una torpe iniciativa), para que a partir de cierto grado los integrantes de las Fuerzas Armadas, la Guardia Nacional, el Ejército, la Fuerza Aérea, la Marina, puedan llevarse sus armas de cargo a sus casas cuando estén francos; puedan defenderse y hacerle frente a la delincuencia organizada”,

Discrimina al otorgar solo a soldados “de cierto grado” la ilusoria licencia para matar cuando promueve lo mismo para “las familias mexicanas”. ¿Pensará que los de baja jerarquía viven solitarios y sin parentela necesitada de “defensa”?

Supóngase que el Congreso, con el apoyo inclusive de los priistas que lo detestan, aprobara modificar la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos que hoy, con requisitos elementales, permite la tenencia y/o portación de cierto tipo de pistolas y rifles.

¿Alito imaginará que se aprobaría una masiva compra de armas equivalentes o de mayor potencia que las utilizadas por las bandas delincuenciales? (Y que en ocasiones superan a las que portan las Fuerzas Armadas)

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Emplazado que está por el senador Miguel Ángel Osorio Chong y otros indignados priistas prominentes para que se vaya y deje de chatarrizar al PRI, este cuate ya tenía suficiente con la exhibición que le ha dado en su talk show la machuchona de Campeche como para salir, en este nivel de su degradación, con tamaña pendejada…

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El periodista mexicano se desempeñó hasta el 31 de julio de 2018 como director general editorial de Grupo Editorial Milenio. De febrero de 2006 a diciembre de 2014 participó en el panel de opinión Tercer Grado. A partir de octubre de 2008 conduce El Asalto a la Razón. Es autor del Manual de periodismo, editado por Random House Mondadori-Grijalbo. Actualmente escribe la columna

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