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Opinión

Promiscuidad política. Rocha y Cuén

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Por Ana Luz Ruelas

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Los encuentros y desencuentros políticos de Rubén Rocha y Héctor Cuén viven un nuevo capítulo en una larga historia de relaciones que rayan en la vulgaridad, que pudieran conformar una serie de Netflix.

Cuando Melesio Cuen arribó a la rectoría de la UAS (2005-2009) con el apoyo de Jesús Aguilar Padilla y Juan S. Millán, nuestro actual mandatario Rocha, entonces jefe de asesores del primero, se convirtió en el enemigo favorito de su paisano, que lo acusaba permanentemente de hacerle grilla. 
Desde ese tiempo, el cuenismo tenía prohibido invitar al también ex rector a eventos académicos o ceremonias en el campus universitario, como si fuese un enemigo de la máxima casa de estudios. Con la complacencia de gobiernos estatales y federales, surgió el PAS y Cuén conformó impunemente un caciquismo oprobioso 

En 2018 cuando no estaba claro que habría un tsunami electoral a favor de AMLO, el de Batequitas buscó infructuosamente que Cuén fuera su compañero de fórmula para el senado por la coalición Juntos Haremos Historia. No prosperó porque éste quería el primer lugar en la fórmula, y como no fue posible optó por irse con los contrincantes. En la campaña se dijeron hasta de qué se iban a morir.

Con apoyo de López Obrador, Rocha prometió en público que, al llegar al poder, desmantelarían el corporativismo en que el PAS mantenía a la Universidad Autónoma de Sinaloa. Lo aplaudieron. Ganó la senaduría y empezó como por arte de magia una especie de luna de miel entre ambos, que continuaría hasta 2021 cuando se convirtieron en aliados estratégicos que permitieron a Morena contar con los recursos humanos y materiales de la Casa Rosalina, que puso a su servicio el PAS,  para que Rocha Moya ganara la contienda electoral. Cuén soñó con co gobernar Sinaloa.

La inconsecuencia del hoy Gobernador le ganó repudio entre segmentos universitarios y de la ciudadanía hartos no solo del PRI y del PAN, sino del PAS.

Una vez que inició la Administración estatal, la complicidad entre ellos terminó. De entrada, el Mandatario les escamoteó las posiciones prometidas en el aparato gubernamental, comenzó a socavar sus bases políticas y a quitarles cuadros que llegaron con las siglas del PAS a diputaciones y presidencias municipales, empezaron en público a enviarse mensajes directos y a escenificar guerras verbales y escandalitos mediáticos.

La destitución de Héctor Cuén como Secretario de salud es un episodio más de esta promiscuidad política, que desde el punto de vista sociológico es una anomia (Durkheim) que crea una situación en donde los valores sociales, los principios y los mecanismos institucionales dejan de funcionar para cumplir los propósitos de los individuos.  ¿Cuándo se había visto que un gobernador se quejara durante meses de un subordinado suyo por faltas graves y tardarse en darlo de baja? ¿En qué sociedad normal un subalterno desdice a su jefe y le arma grillas a la vista de todos? Solo lo hacen personas inmersas en una atmósfera política degradada.

Y eso es lo que tenemos en Sinaloa, con los llamados renovadores de la CuartaTransformación que llegaron en 2021.

Rubén Rocha ya dio un primer paso y es previsible que, en el corto plazo, la Presidencia de la República le ayude a quitarse de encima a los opositores de su propio partido para que sea funcional al proyecto político de AMLO.

Los ciudadanos debemos tener memoria y no asumir como si este escándalo fuera un borrón y cuenta nueva, pues no es descartable, como señala Alejandro

Sicairos en Noroeste, que se vuelvan a contentar luego de este pleito. 

Tampoco tenemos que aceptar que los personajes públicos jueguen con las instituciones y las investiduras que asumen transitoriamente con obligaciones legales, pues el Gobernador Rocha ha mostrado en su trayectoria formas muy ineficaces de dirimir conflictos. Recordemos en su rectorado (1993-1997) el escandaloso pleito con David Moreno Lizárraga, la nefasta reyerta por la dirigencia del SUNTUAS-Académicos y la desaseada sucesión rectoral, que dejaron maltrecha a la Institución.

Por lo que ha declarado inicialmente Héctor Cuén, esto va para largo.
 

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