Opinión

Los muchachos de antes

RETORNO

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Por Ana Luz Ruelas

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Hay quienes tienen aún esperanza de que el primer gobierno de izquierda en Sinaloa reencauce su accidentado inicio y una vez transcurrido el ciclo de aprendizaje se oriente hacia un proyecto consistente de cambio social con crecimiento económico, democracia, justicia social y ambiental. Hasta hoy se ven más ‘’palos de ciego’’ que una estrategia coherente.


Nosotros estamos convencidos que eso difícilmente va a ocurrir. El grupo de políticos que constituyen el núcleo duro del rochismo, que provienen de las luchas sociales y estudiantiles de la década de los 70, han demostrado que su inconsecuencia política es inveterada. 


Aquellos muchachos radicales, soñadores, que admiraban al Che Guevara, a Fidel Castro, a las revoluciones anticapitalistas en Vietnam, Cuba, y que en México simpatizaron con las organizaciones comunistas y socialistas, con el sindicalismo no oficial; a medida que arribaban a espacios de poder, repetían los vicios de aquellos a quienes sustituían dulcificando su inconsecuencia demagogia. 


Siempre los caracterizó una oratoria inflamada y demagógica a favor del pueblo, y todavía eran más estridentes mientras estaban en la oposición. 


Esos muchachos de antes son ahora adultos de la tercera edad. Su incapacidad para la congruencia sigue intacta, pero resulta grotesca porque están en su última oportunidad para hacer realidad sus ideales declarados. Lejos de ello nos heredaron a una nueva generación de discípulos más pragmáticos e insensibles. 


El gobierno de Rocha en ocho meses demuestra que carece de un proyecto de largo plazo y un imaginario político alternativo como lo ha expuesto el sociólogo Arturo Santamaría Gómez. De igual forma, queda patente que les importa poco el Estado de derecho con tal de agrandar y ostentar el poder.

Se desentienden de la calidad educativa, del medio ambiente, del problema del agua, del transporte, del desarrollo urbano, del combate del crimen, de atención a los desaparecidos y, lo más importante, su política de desarrollo económico es inercial por donde se le vea.
Lo suyo es cumplir el guion lopezobradorista, debilitar a las instituciones y utilizar los programas sociales como armas clientelares. Intentan no robar y creen que con ello basta.


Muestra deslealtad con el sistema jurídico institucional que posibilitó su arribo al poder justificándolo con una concepción barata de Rousseau para excitar a la masa resentida. 
Lo confesó AMLO al justificar por enésima ocasión de no cumplir la ley para combatir a la delincuencia, pregonando que el ser humano es bueno por naturaleza, casi como si hubiese genes de bondad en nosotros.

Por eso se niega a aplicar los preceptos legales de uso de fuerza del Estado a los que está obligado. Y desde el siglo XVIII, Kant sostuvo que el ser humano es igualmente bueno y malo, que tenemos propensión a ser uno o lo otro, pero no una predisposición natural, de ahí la importancia de aplicar la ley. Esto ha sido demostrado por la ciencia. 


A mis alumnos, los muchachos de hoy, que tienen sueños para protagonizar un cambio social, su futuro no está con los muchachos de antes.

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