Opinión

Tienen razón el gobernador y Estrada

RETORNO

Por  Ana Luz Ruelas

Hace años, ante la pregunta sobre si estaría dispuesto a impulsar desde el Congreso la municipalización de Eldorado, el entonces gobernador Jesús Aguilar Padilla (2005-2010) respondió medio en broma que no lo haría ni siquiera si estuviera tomado o quisieran quemar el Palacio de Gobierno, pues significaba heredar un enorme problema a su sucesor. Además, juzgó que no valía la pena hacerlo solo por ganar adeptos en las elecciones. Ahorita votarán por el PRI, dijo, pero tarde o temprano lo harán por otro partido. Tenía razón, es una problemática de estado que no resiste pragmatismos ni populismos. 

Desde 1982 cuando se creó Navolato, gobernadores y legislaturas han rechazado nuevos proyectos. El advenimiento de la globalización y la apertura económica golpearon a Sinaloa y lo incapacitan para redistribuir recursos cada vez más escasos.

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Existen múltiples estudios realizados por consultorías, universidades, investigadores independientes, grupos de ciudadanos, principalmente para Eldorado y Juan José Ríos. Salvo algunas conclusiones ambiguas de analistas que se dejaron seducir políticamente, la mayoría coincide en que no son financieramente viables, por estar en zonas rurales, sin una base económica y fiscal sólida para solventar el funcionamiento de un Gobierno local.

Jesús Estrada Ferreiro, alcalde de Culiacán, no anduvo por las ramas. Les envió un documento donde fundamenta jurídicamente una negativa. Aunque reconoce que tienen derecho a intentarlo, sostiene que no hay condiciones para hacerlo. Y eso que el señor busca reelegirse.

El gobernador Quirino Ordaz reforzó esta posición. Informó que para ser viable Eldorado necesita ingresos anuales de 469 millones de pesos, y solo puede generar 97 millones. 

Este es un precedente histórico, porque lo hacen directamente, aunque sea tiempo electoral, y asumen las consecuencias en las urnas. De ese tamaño es el problema.

En 2018, con el triunfo de Morena, la actual lideresa de la LXIII Legislatura, Graciela Domínguez Nava, presumió que la creación de Eldorado sería una de las primeras acciones que concretarían. Lo mismo se le prometió a vecinos de Juan José Ríos.

No pudieron cumplir; no por falta de ganas, sino porque estarían condenados al fracaso y al endeudamiento. ¿En qué mundo viven nuestros amigos de Morena en el Congreso? ¿No han oído los lamentos de su correligionaria Aurelia Leal, presidenta de Guasave, de que apenas puede mantener en pie a su administración? Insensibles.

En esta coyuntura, como Graciela pretende ser candidata a la presidencia de Culiacán, les mantiene viva la esperanza a los grupos demandantes, a los que difícilmente cumplirá, pues para lograrlo se requieren consensos con el gobernador y el actual cabildo de la capital. Lo sabe muy bien, pero juega a la política.

¿Qué no ven los diputados que llevaron a tribuna esa iniciativa la ruina en que se encuentran municipios de la sierra y del sur de Sinaloa, limitados para cubrir servicios de energía eléctrica, seguridad, recolección de basura, pago de abultadas nóminas, aguinaldos, mantenimiento de las pocas patrullas que disponen, deudas con proveedores? 

Ya basta de política ficción. Crear municipios con criterios políticos es ya parte de la historia de las divisiones territoriales de Sinaloa. Tan solo la búsqueda de consensos y acuerdos con la mayoría de los cabildos, del gobernador y el propio afectado, que sería Culiacán, rebasa las posibilidades de hacerlo realidad.

De nueva cuenta las aspiraciones de los habitantes de Eldorado y Juan José Ríos quedarán sin respuesta. Se han empeñado en que la única solución a sus problemas colectivos es independizarse y no impulsar una reforma al régimen municipal.

Además, ante una 4T que se empecina en adelgazar todas las instancias gubernamentales, no se ve por dónde.

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