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Analempsis requires Self-sacrifice

COMALLI

Análempsis significa algo más que elevarse a las estrellas. La resurrección confiere a Jesucristo la Perfección Espiritual (Perfecting), es decir, el Mesías «Rise to Perfection». Si hablar de la muerte resulta difícil, comprender la resurrección se vuelve una verdadera confusión. El evento es complejo, es la hermosura y la vida misma. Se requiere algo más que las leyes del mercado y el conocimiento científico, para darle orden a todas las imágenes significativas del «Rising» reflejado en nosotronos. Para vivir hay que morir, dicen las alabanzas. Para transcender este mundo viejo y caduco, injusto y desigual, corrupto y escandaloso, es imprescindible «reconocer-se» entre la muerte y la resurrección, «exponiéndonos a la radioactividad» de un Saber Escondido, Secreto y Divino. Dice San Pablo en la carta a los corintios: "Él murió por todos, para que los que viven no vivan ya para sí mismos…¡déjense reconciliar con Dios! …no hagan inútil la gracia de Dios que han recibido". Von Balthasar afirma que la Análempsis es una larga colección de imágenes aplicadas al misterio de la resurrección, que nos lleva a la conclusión de que lo original del Evento es una cuestión que supera el logos. Las imágenes se convierten en una especie de dínamo central que posee una fuerza magnética capaz de ordenarlas concéntricamente a su alrededor. Cristo resucitado es una revelación escatológica, no escondida sino abiertamente manifiesta, pero experimentada solamente por los que creen. Con la resurrección todo adquiere sentido y coherencia. El tránsito hacia la Gloria del mundo nuevo prometido, lo hacen la muerte y la resurrección, Cristo es el contenido y el significado de la Esperanza, así como del saber Escatológico vivido como Esperanza. Para terminar comparto una pregunta radical del profesor Pedro Escobar: ¿Qué esperamos de la gloria futura que se "va a revelar reflejada en nosotros"? La respuesta es igual de radical y culminante. ¡Somos mensajeros de la reconciliación, no hagamos inútil la Gracia del Espíritu Santo! ¡Que la verdad nos haga libres! Y la espada de la justicia nos sirva para atacar y defendernos con más fuerza!

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