Opinión

El apoyo a la ciencia, punto de quiebre

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Por  Ángel Luis Zamora Zamora

Sin lugar a dudas, nuestro México tiene un gran capital humano en sus hombres, mujeres, jóvenes, niños, niñas que han dado muestra del espíritu emprendedor para crear proyectos y empresas a partir de la ciencia, la innovación y la tecnología. 

Recientemente, la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública de la Cámara de Diputados aprobó una iniciativa para desaparecer 109 fideicomisos y fondos públicos a fin de que estos fondos sean reintegrados a la Federación y se reasignen a temas de salud, así como para financiar programas sociales de Gobierno.

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En el transcurso de esta semana, el pleno del Senado de la República aprobó en lo general y en lo particular la extinción de estos 109 fideicomisos y fondos públicos, sin embargo, el Gobierno federal prometió que los auténticos deportistas, artistas, creadores, escritores, artesanos, entre otros, no les faltará el recurso porque continuarán otorgando los apoyos.

El monto total de estos 109 fideicomisos ya extinguidos suma 68 mil millones de pesos. 

Se ha dicho que la desaparición de estos fideicomisos no implica que no habrá más apoyos a los sectores afectados, sino que simplemente se trata de reorganizar administrativamente el tema; ojalá así sea, por el bien de los beneficiarios que reciben este tipo de estímulos, y en especial a quienes se dedican a la ciencia, la tecnología y la innovación. Se anunció también que se realizará una auditoría financiera, administrativa y técnica de todos los fideicomisos y fondos. 

Algunos de los 65 fideicomisos relacionados a la ciencia, tecnología e innovación son: Fondos de Investigación Científica y Desarrollo Tecnológico, Fondo para el Fomento y Apoyo a la Investigación Científica y Tecnológica en Bioseguridad y Biotecnología, Fondos Mixtos con los Estados, los Fondos Mixtos de Fomentos a la Investigación Científica y Tecnológica Conacyt con los gobiernos de los estados, Prosoft-Innovación, Fondo Sectorial de Innovación, Fondo de Cooperación Internacional en Ciencia y Tecnología.

Como experto en el tema de la ciencia, la innovación y la tecnología, el Dr. Carlos Karam Quiñónez confirma que la innovación tiene un impacto en el desarrollo de los países: es cuando se vuelve ciencia y genera riqueza y éxito; nace el invento, se descubre algo nuevo y la aportación científica genera bienestar a la gente, resurge así la empresa, se incorpora a la productividad y a la competitividad. 

Así, de esta forma, jóvenes creadores innovadores sinaloenses como José Caleb de la Vara, Javier Becerra Jiménez y Rafael Quintero han resurgido gracias a la ciencia, la innovación y la tecnología; personajes de nuestro Sinaloa y nuestro México que con recursos propios y de agrupaciones de la sociedad como InnovaWeb, han sorteado el difícil caminar de crear inventos que generen desarrollo y bienestar, como un dron que logra detectar agujeros en las mallasombras de casas sombras donde se cultivan hortalizas para posteriormente realizar las reparaciones correspondientes, o también el medidor inteligente que mide el consumo de agua en los hogares y un robot fumigador contra plagas de cultivos agrícolas, con el cual el empresario hortícola podrá utilizarlo de manera segura, cuidando la salud de sus trabajadores al no estar tanto tiempo en contacto con productos químicos. Hoy los países que más crecen en innovación y generan mayor crecimiento económico y bienestar en su población son aquellos que tienen una mayor inversión en investigación y desarrollo, registro de patentes, inversión en educación, valor añadido en la industria, productividad, densidad de empresas relacionadas a tecnologías como la informática, biotecnología y la electrónica, y un mayor número de investigadores.

En ese contexto, la ciencia en México solo alcanza para publicaciones académicas, lo cual tiene poco impacto; es limitada la vinculación con el sector productivo, social, gubernamental y con la empresa pública, además hay poca transferencia de tecnología y los procesos de investigación terminan en tecnologías teóricamente aceptables y exitosas en el laboratorio, en la universidad y en los centros de investigación, pero no impactan en el desarrollo de las empresas ni en la gente.

¿Qué camino tiene nuestro país de frente al panorama de ciencia, tecnología e innovación que a pasos agigantados se están dando a nivel internacional?
Mayores recursos económicos para ciencia y tecnología, invertir mayores recursos del Producto Interno Bruto a estos sectores, identificar las capacidades y las necesidades de sectores de la producción para hacerlas detonar, es parte de lo que se tiene que hacer.

En Sinaloa tenemos actividades relacionadas a la producción de alimentos, medio ambiente, agua y tecnologías de la información que pueden ser fuente de impulso para aprovecharlos y darle valor agregado a un sector primario que ha sido baluarte de nuestra economía. 

El reto, pues, es buscar que el financiamiento al tema de la ciencia no se reduzca de forma significativa y que se pueda seguir haciendo investigación científica en los laboratorios, en los centros de investigación y en las instituciones de educación superior que cuenten con investigadores. Y no solo recursos de los gobiernos, los empresarios e instituciones de educación deben seguir poniendo de su parte. A todos nos compete.

Un rediseño del tema de la ciencia es necesario, lo de fondo es lo que el Estado mexicano, federal y estados, le destinan de sus presupuestos a un sector importantísimo como lo es la ciencia, la innovación y la tecnología.

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