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Opinión

Las Mipymes y el rebrote de la pandemia

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Por Ángel Luis Zamora Zamora

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Los reportes diarios no son nada alentadores. Casi 600 nuevos contagios de covid-19 en Sinaloa y poco más de 15 mil en el país, son cifras que superan por mucho a lo que hemos vivido en esta pandemia. La curva epidémica crece ante una población inquieta, desamparada, que ya no tiene para curarse y los servicios de salud se colapsan y están a tope. Y el sector de la economía, la de los empresarios, los negocios y emprendedores, el eslabón más débil de la cadena, pero que aportan el 52 % del producto interno bruto, de igual forma se encuentran ante el desafío que parece no tener fin. Ante la imposibilidad de los gobiernos de poder ofrecer un respaldo o un apoyo solidario en estos momentos de aguda crisis en las ventas de los negocios, han optado por matizar el color del semáforo epidemiológico en el país. Han recalibrado la escala de riesgo y, aun en color rojo, no se impondrá el cierre absoluto de las actividades económicas y sociales.

Vivimos en el país de “sálvense quien pueda” y a “rascarse con sus propias uñas” diría el refrán, pero es cruda la realidad que nos ha tocado vivir. Lo cierto es que cifras oficiales informan que el país acumula hasta ahora más de 2.7 millones de casos confirmados y 237 629 decesos por coronavirus, y se ha vacunado con las dos dosis necesarias para completar el esquema de vacunación a 22.6 millones de personas.

Ante este reto las Mipymes están asumiendo por sí mismas el desafío de salir adelante por sí mismas, la orientación en estos tiempos ayuda y redirecciona los planteamientos. Julio César Silvas de Adecem nos comparte algunas líneas de apoyo: Informarse acerca de los protocolos que deben de observarse en cada establecimiento y hacer conciencia con nuestros trabajadores sobre los cuidados que deben asumir en lo individual. Afinar los protocolos, ser inflexibles, para poder superar el covid-19. Llevar una bitácora de medición de temperaturas con el personal de la empresa, es decir, temperatura al ingresar al centro del trabajo y al salir. Acompañar el sentimiento de ansiedad del personal, transparentar el cómo nos estamos sintiendo, con una visión clara, comunicando bien. Hoy más que nunca es importante apoyar a los colaboradores en sus miedos e inseguridades para que en comunidad se genere fortaleza. Eficientar al máximo los inventarios, las cuentas por cobrar y el efectivo. Estructura plana, con control absoluto de los ingresos, egresos y sobre todo de los insumos, materia prima, combustible, consumibles, etcétera. Optimizar el uso del crédito, dar seguimiento muy puntual a la cobranza con la flexibilidad que cada caso requiera. Hacer comunidad es clave. Tener información útil y oportuna a tu alcance, verificando que esta sea confiable, entendiendo y manteniéndonos muy atentos a lo que pasa. Tomar decisiones a tiempo, reingeniería en toda la estructura y procesos es indispensable. Probablemente, tendrás que ser mariscal de campo. Impulsar redes de relación con nuestro entorno, no quedarse trabajando solo hacia adentro, compartir las experiencias de éxito y de fracaso. Regresar a lo básico puede ser indispensable, sin descuidar al cliente.

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