Opinión

Anglicismos y pochismos

BANDERA

Por  Rodolfo Peña Fárbel

Anglicismos y pochismos(Imagen ilustrativa/ Pixabay)

Anglicismos y pochismos | Imagen ilustrativa/ Pixabay

En nuestro pueblo existe una cierta tendencia a admirar y copiar actitudes, sistemas y expresiones de otros pueblos supuestamente más “avanzados”, lo cual incluye la adopción de ideas y palabras nuevas en nuestro lenguaje habitual, y esto proviene, en parte, de un atávico complejo de inferioridad.

Primero nos afrancesábamos y después nos agringamos. Un ejemplo de lo primero es la palabra “mariachis”, músicos que cantaban en la fiesta de las bodas, porque en francés matrimonio se dice: “mariage” y se pronuncia: “marriach”. Pero ahora, mucho más de lo que fue el francés y por mucho más tiempo, estamos mucho más agringados de dos maneras: una lógica y natural de intercambio entre naciones, que son los anglicismos, y otra indeseable y vulgar, que son los pochismos que resultan de nuestros complejos de inferioridad y que forman parte del constante plan de dominio de EUA sobre nosotros.

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Muestras de esto último abundan en palabras diversas muy usadas en publicidad y en nombres de negocios, pero también en nombres de personas, como en el primer caso: beauty, coffee, burger, gym, workshop, spray, food, clutch, fitness, overol, rol, etc., y en el segundo caso: Cynthia, Karla, Gaby, Kevin, Samantha, Brian, Brianda, Kenya, Jessica, Becky, etc., además de usar el apóstrofe (’) al modo gringo en muchas expresiones y a veces frases completas como “made in Mexico”.

Es triste percibir esta renuncia a lo nuestro debido a tantas influencias en nuestro ambiente basadas en frivolidades y mercantilismo que no añaden nada bueno a la feliz consolidación de nuestra identidad. 

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